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A tu lado todo era más sencillo

Apagamos las mañanas y nos quedamos más tiempo en la cama. Tu me decías que me querías mientras hacías remolinos con mi pelo, y yo pensaba en las cosas que me quedaban por vivir contigo. Aprendimos a hacer el amor despacio mientras escuchábamos la música de nuestros corazones. Era todo tan perfecto, que no podía evitar preguntarte que día era, porque estando a tu lado la semana dejo de tener siete días y esos mismo, ya no duraban veinticuatro horas. Olías dulce y cuando follábamos sabías salada, hasta eso me enseñaste, empezaba a reconocer estando contigo que me gustaban más cosas de las que imaginaba. Cuando te ibas al trabajo cambiaba la almohada de sitio, cogía la tuya para poder tenerte aunque ya no estuvieras, y cuando me despertaba, tenía un mensaje diciendo que me echabas en falta, me hacías sonreír estando a cuarenta minutos. En el trabajo empecé a ser más creativo, empecé a tener más ganas por hacer cualquier cosa, hasta que me llamo mi jefe y me dijo que estaba despedido, tiene cojones, debe ser que no le sentaba bien verme todo el día alegre, dibujando corazones y escribiendo mensajes en un aparato que se convirtió en una parte más de mi mano. Al recoger todas las cosas para marcharme, seguía sonriendo. Mi compañero me pregunto que porque narices me reía si me acababan de echar, lo único que me salió fue pronunciar tu nombre. Cuando lo decía, la vida se volvía más sencilla y los colores se llamaban de otra manera. Quizá aquello me puso tan contento porque iba a poder estar más contigo, y aún no siendo así, tendría más tiempo para pensarte. Joder, me había enamorado y nadie me había explicado como mierdas se hace eso, nada más llegar se lo pregunté a tus ojos y ahí, fui capaz de entenderlo todo.

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Un maldito recuerdo…

Me acabo de dar cuenta que ya no te tengo, después de rechazarme de mil maneras, en este último beso, se que ya no hay forma de recuperarte. Recuerdo instantes de tu partida, como miraba durante horas un móvil que sólo sonaba en mi interior, esperando un mensaje que en realidad no quería que llegase nunca. Quizá tenía tanto miedo por recibirlo, que eso fue lo que hizo que nunca existiera, al igual que tu, porque en el fondo se, que tu nunca exististe. He buscado tu número entre las facturas del teléfono, no se si para llamarte o para ver algo tuyo escrito en un papel. Hay momentos que parece que esto ya no duele, y otros en los que me separa completamente de la vida. Intentó aprender a caminar yo sola, pero ni eso has dejado que conserve, tropiezo una y mil veces con mis propias lágrimas. Te lo has llevado todo, mis ganas, mi alegría, mi inocencia y lo que más me duele, tu propia vida. Porque la felicidad se llamaba igual que tu y ahora ya no se como escribirlo. Intento ser fuerte y no llorar, pero esa no será la solución para volver a tenerte cerca, si alguien me dijera que dejando de hacerlo volverías, te prometo que mis ojos se secarían para siempre. Miro inconscientemente tu última conexión y me torturo imaginándote haciendo cualquier cosa de tu día día, soy tan imbécil que creo que harás lo mismo que cuando te pertenecía. Ahora tu vida será otra, sin mí, sin aquello por lo que se supone que tanto luchamos, pero como en todas las peleas, uno pierde y el otro bastante más. Si algún día decides escribirme, por favor, haz que sea lo más dulce posible, no estoy preparada para volver a sentirte de nuevo y mucho menos diciéndome que yo era especial o alguna mierda similar. Termina de matarme de una vez, no alargues un sufrimiento que terminará siendo un maravilloso recuerdo.
Porque eso es lo que tu y yo somos, un maldito recuerdo.

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SIEMPRE TUYO

Siempre supe que no había nada, porque en realidad nunca tuve nada. El lenguaje de mis manos, era demasiado complicado para tu insensibilidad. No me entendías, y yo cada vez me alegraba más por ello. Si lo hubieras hecho, significaría que somos iguales, y tu eras mucho mas que yo. En el fondo, y descuidando mi vida, en este acto de incoherencia absoluta, aprendí a ser uno de los hombres más dichosos de la tierra. Estando juntos, mi soledad y yo, intentamos compartir la vida contigo, y tu nos despreciabas a la vez que te queríamos. La llevaba de la mano, al igual que a ti, porque erais mis más fieles compañeras, con la única diferencia, que tu si me dejarías, y ella no. Pero que bonitos eran mis días, y que sonrisa se me dibujaba cuando te veía, todo era tan perfecto que empece a sentirme sólo mucho antes que si hubiera sido normal. Te quería, si, te quería tanto que no pudiste entenderlo. Porque un amor así es demasiado amplio para coger en un sólo corazón. Y para mi mala suerte, el tuyo, estaba un poco estropeado.
Late con fuerza, por favor, no dejes que esto se termine nunca, le decía mientras estaba tumbado en tu pecho. No tenerlo cerca, tu corazón, haría que el mío se parara en ese mismo instante. Siempre muerto, pero siempre a tu lado.

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CON SOLO SER TU, YA ME TENÍAS

No podía creer lo que veía, mis ojos se habían estropeado o es que tu brillo los cegó inutilizandolos por completo. Al observar como caminabas, me di cuenta que nunca había visto a nadie andar de verdad. Llenabas de seguridad mi razón a cada paso que dabas. Era imposible que alguien tuviera un comportamiento tan especial, tímida pero a la vez impactante. Tus ojos se posaban en las cosas y parecía que te apropiabas de ellas, o por lo menos, eso sentí cuando me miraste. Era tuyo, irremediablemente tuyo, pero tu todavía no eras consciente. Los pocos segundos que nuestros ojos chocaban, sentía un verde sincero atravesar todas mis emociones. Pensé que no podía ser cierto que haya tanto reunido en un mismo ser, pensé que no podía haber algo que se hubiera creado con una perfección tan irreal. Y en ese momento nos presentaron, alguien dijo tu nombre y yo no fui capaz ni de procesarlo. Tenías tan fuerte agarrados mis sentidos, que sin querer dejaron de funcionar con normalidad. Comencé a sudar, a ponerme nervioso y para mi desgracia llego tu olor como una salvaje tempestad. Arrasó por completo el jardín de mi vida y dejo una explanada completamente vacía. Tu eras la encargada de volver a reconstruirla, tu eras la que ahora debía volver a llenar de colorido aquel campo cubierto de esperanza. Y al sonreír me di cuenta que mi existencia, antes de conocerte, había sido en blanco y negro. Con aquella sencilla mueca, alegraste mis días hasta tal punto que pude notar como mi felicidad me llevaba agarrado fuertemente de la mano. Vas a ser mía, te dije después de haber cruzado varias palabras. Tu, me miraste sorprendía. Ahora después de veinte años a tu lado, siento que aquellas palabras se han hecho realidad. Sólo puedo dar las gracias por que un día cruzaste ante mí y la vida no fue capaz de separarnos.

Mía…

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Mirando el mar

Mirando el mar, me di cuenta que las olas traían tu recuerdo. El agua cristalina me recordaba mucho a unos ojos que me apretaban fuertemente el corazón. Era una mañana de enero y tampoco hacia tanto frío, eso o sentirte tan cerca me anulaba por completo los sentidos. La canción que sonaba tampoco era tan bonita, pero estando pegados, a mí, si me lo parecía. Luego llego el camarero y me dijo; que queríamos. Yo te señale y el sonrió, pero no tenía ni puta gracia, sin haber comenzado, sabía que te estaba perdiendo. Eso era lo que más necesitaba en esta vida, la tuya, y crear una barrera ante cualquier impedimento. Pero como siempre, llegaron los celos, deshaciendo nuestros lazos sin posibilidad de volver a unirse. Tu me pedías explicaciones y yo te amaba con toda mi alma. Que bonito era discutir y luego perseguirte sin saber porque te habías enfadado, como mis labios buscaban los tuyos y tu los esquivabas, mientras yo sonreía y tu ponías el gesto más serio que podías. Que tonta fuiste, que enfermedad tan incurable. No podías darte cuenta que era imposible que hubiera otra persona, porque yo no veía más allá de tus ojos. Estaba completamente rendido ante ti y tú, no eras capaz de valorarlo, ni tan siquiera de entenderlo. Un día me desperté por la mañana y gracias a tu estupidez, después de haber dormido en el mismo lugar, me percate que ya no nos queríamos. Mis manos no fueron capaces de entender unas caricias que solía darte a diario. Y todo, por algo que ninguno de los dos nunca llegaremos a darnos cuenta. Yo te pedía solo sentirte y tu te preocupabas de que mi vida no se te escapase. Al final, tu fuiste la que la dejaste ir…
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Belleza solitaria

Todos se dieron cuenta, hasta tu misma, hasta la primavera quería llegar antes para poder compartir su vida con la tuya. Un día vi al universo esconderse tras una esquina, para no tropezarse con algo mucho más grande que el mismo. Las hojas se caían a tu paso y tu no entendías nada. Después el sol te dijo que te miraras a un espejo, pero no a cualquiera, porque realmente reflejar una belleza tan exagerada, no sería fácil. Recuerdo con claridad ese primer día, lo recuerdo con tanta intensidad que no puedo evitar cerrar mis párpados para que no se escape nada de ti. Te tenía frente a mi, rebuscando entre tu cabello, haciendo de un gesto como el peinarte, una verdadera obra de arte. Alisabas tu pelo con tus propios dedos, simulando un magnífico y sencillo cepillo. Luego llego el contacto con tus ojos, fue tal, que no creo que nadie pudiera aguantar tu mirada más de unos segundos. El gris intenso se colaba por los míos, impactado directamente contra mi cerebro, o no, más bien contra el centro de mi corazón. No sabía si había dejado de latir, o es que la fuerza con la que me miraste me sirvió de anestesia ante cualquier reacción que pudiera llegar a tener. Cuando conseguí despertar de aquel embrujo, me fije en el contorno de tus facciones, en como un ser podía haber sido cincelado con tanta delicadeza, con una perfección que daba miedo sentir, no fuera que se desvaneciera tras un simple suspiro. Luego tu cuerpo, delgado, recubierto por una piel transparente, del mismo color que las avellanas, cuidada y perfectamente tersa, a simple vista. Cuanto en una sola misma persona, cuanto en un mismo lugar, cuanto en una simple mirada.
No pude evitar decírtelo, no pude contenerme ante algo que quizá nunca volviese a ver… ” un día te darás cuenta que haces tanto daño, que ya es demasiado tarde” 20140804-155834-57514375.jpg

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