stories

En busca de la felicidad

Me ayudaste a buscar la felicidad que tantos años perseguí y como un niño, jugaba conmigo al escondite. Contaba hasta diez con los ojos fuertemente cerrados y al abrirlos había desaparecido, ya no estaba, pero ahora mi labor era buscarla por todos los rincones. Miré debajo de la mesa que sostenía mi maldito orgullo, no estaba. También lo hice tras unas cortinas que querían ocultar mis mentiras, pero tampoco estaba. Seguí buscando y vi la opción de que estuviera dentro de aquel armario en el que guardaba mis miedos y al abrirlo, nada, no estaba tampoco. El tiempo para encontrarla iba siendo cada vez menos, y mis ganas cada vez más. A lo lejos, observé ese sillón que sostenía el peso de mi tristeza y fui corriendo hasta allí para ver si se había ocultado tras él, pero que va, tampoco. Encontrar la felicidad era más difícil de lo que yo pensaba, pero aún quedaban unos segundos para seguir rebuscando. Entonces fue cuando abrí la puerta de ese almacén en el que guardaba mis recuerdos mas dolorosos y si, ahí si estaba, estaban tus ojos observándome, explicándome que por fin había encontrado lo que todos buscamos desesperadamente. Sin querer comencé a reír, una sonrisa constante y perpetua que fue pintada con el color de tus enormes ojos… Pero lo que más me llamó la atención fue que de un plumazo, ese lugar en el que no había nada mas que infinidad de sentimientos que me hacían daño, había sido vaciado quedando una única cosa en su interior, tú.

Me haces feliz sin darte cuenta, creo que no hay nada más bonito…

Manuel Montalvo

/home/wpcom/public_html/wp-content/blogs.dir/384/59176843/files/2014/12/img_0167.jpg

Estándar
stories

Desde muy lejos

El resto de mi vida era la continuación de la tuya, veía caminos en tu mirada y señalaba con mis ganas los pasos que seguía, eran los tuyos. Me hacías sonreír y me abrazabas desde lejos, desde muy lejos, casi desde el principio de una necesidad que creaste a base de palabras que dibujaba esa manera de mirarme. Eras la vida que necesitaba y el complemento que siempre quise para llevarlo constantemente. Te quería, y encima no sabia como decírtelo para que no sonara cursi. Siempre me regañabas porque no lo hacia y yo sin darme cuenta cada vez te necesitaba más. Me planteé un futuro contigo, lo veía en mis sueños y lo dibujaba en mi memoria con colores tan vivos que el verde de mis ojos se volvía mucho más intenso. Te quería tanto que era imposible, tanto que se hacia de noche y no era capaz de sentir la luna en los días que mas me alumbraba. Tú eras mi luna, la otra se la dejé a los demás para que pudieran sentirla igual que yo la sentí muchas noches de soledad…
Te tenía y no podía evitar gritarle al cielo que te quería…

Manuel Montalvo

/home/wpcom/public_html/wp-content/blogs.dir/384/59176843/files/2014/12/img_0137.jpg

Estándar
Cartas al cielo, Cosas y Pelo, stories

Caminaré por encima de las nubes

¿Por qué nadie entiende lo que dicen mis sentimientos? El viaje era demasiado largo para continuar yo solo. Te he pedido que no te vayas de tantas formas que quizá se me ha olvidado decírtelo con palabras. ¿No notas como sonríen las estrellas cuando te acaricio? Me hacías quererte sin darte cuenta y yo me perdía entre tus delirios constantemente. Eras, eres y serás un ser tan inestable y a la vez tan precioso que nada lógico puede pasar estando a tu lado. Pero me gustabas, lo aceptaba y encima, te quería así. No te puedo pedir que cambies porque los lobos no pueden dejar de ser salvajes, no puedo ser tan egoísta de pedirte que te amoldes a mi vida porque la tuya es inmensamente mas feliz que la de cualquiera. Eres esa loca que todos buscamos para que nos enseñe a sonreír y al encontrarte, ya no soy capaz de entender como será caminar sin poder seguir el sendero que crean las nubes a tu paso. Una puerta que se abre y un laberinto del que hemos conseguido escapar, ese es el resumen de lo que tú y yo somos en este momento.

Te pierdo todos los días pero vuelvo a encontrarte al quedarme dormido… Eres mi loca, la loca que todos los cuerdos necesitamos para conseguir ese punto de incoherencia que nos lleva a la maldita felicidad absoluta…

¡¡¡¡¡Feliz Navidad!!!!

Manuel Montalvo

/home/wpcom/public_html/wp-content/blogs.dir/384/59176843/files/2014/12/img_0165.jpg

Estándar
stories

Viví para siempre en invierno

Me hacías tantas preguntas que era imposible encontrar todas las respuestas. Yo te pedía que no pensaras tanto y tu inconscientemente querías clasificar todos lo que sentíamos. Te intentaba explicar que el corazón no es un archivador en el cual se pueda guardar todo lo que uno quiere, él, escoge lo que mas feliz le hace. Te quería aun sabiendo que tú dejarías pronto de hacerlo, esas dudas que tenias era lo que tanto nos distanciaba. Yo por el contrario te lo ponía todo sencillo sin darme cuenta que así no hacia más que perderte. No quieras poner nombre a cosas que no tienen porqué tenerlo, simplemente vívelas cariño; mientras me escuchabas ponías cara de no entenderme y yo corría rápido a tu lado porque parecía que te querías ir muy lejos, te distanciabas con la mirada. Eras la mujer que mas quería pero la que menos falta me hacia, y aun sabiéndolo decidí partirme el corazón en mil pedazos queriéndote sin obtener nada a cambio; quizá algún día encuentre la manera de poder volver a pegarlos. Y entonces llego el invierno, mucho más frío al sentirlo a tu lado. El gris de los días y la lluvia interminable era lo más adecuado para terminar con lo poco que me quedaba de ti. Nos separó una estación y yo, me quede viviendo en ella para toda la vida.
Hacia mucho más frío en mi corazón que en la calle y no tenía absolutamente nada que me abrigase…

Manuel Montalvo

/home/wpcom/public_html/wp-content/blogs.dir/384/59176843/files/2014/12/img_0108.jpg

Estándar
stories

Volabas a distinta altura

Nos acomodamos viendo como pasaban los días, nos convertimos en compañeros y nos olvidamos de ser amantes. Te quería, realmente lo hacia, pero quizá no como necesitábamos, ni como pone en el diccionario. Eras mi mejor amiga, la alegría que constantemente llamaba a la puerta de mis sentimientos, pero no nos dábamos cuenta que eso no era suficiente para que la magia no se extinguiera. Cada vez te sentía más lejos y sin embargo, estábamos mucho mas unidos. Era raro, me sentía raro, no entendía como te podía necesitar de esa manera y a la vez me doliera ver como no podía sujetarte a mi lado. Volabas a distinta altura que yo, eras mucho mas libre…
Pintábamos la vida con nuestras propias decisiones, dibujábamos sonrisas que solo nos hacían sonreír a ti y a mi, porque solo las entendíamos nosotros, porque eras esa mujer que llenaba el trastero de recuerdos inolvidables. Y ahora noto como cada día eres menos mia y más del mundo. Ayúdame a reanudar eso que éramos y anudemos esa cuerda que sin querer se ha ido desatando.
Cariño, esta es la primera vez que te escribo sin que me pertenezcas, y me duele. Vuelve a hacer que estas letras sean la continuación de nuestra felicidad. Reconstruye el cielo y llénalo de luz con tu sonrisa, despiértame de esta pesadilla, haz que sonría de nuevo como ese día que me acariciaste con tu sinceridad y me dijiste; te quiero…

Manuel Montalvo

/home/wpcom/public_html/wp-content/blogs.dir/384/59176843/files/2014/12/img_0117.jpg

Estándar
stories

La muerte no es una elección.

En todos estos años a tu lado solo he aprendido una cosa que me quiero guardar, “de amor nadie se muere”. Me arrancaste la esperanza, me convertiste en una marioneta que dejaron de manejar, apagaste mi mirada, conseguiste que no me reconociera, incluso me apartaste de la inocencia de haberte conocido. Gracias a que me abandonaras he sentido cosas que jamás pensé que existieran, he podido experimentar picos de dolor completamente incompatibles con la vida y cuando pensaba que me iba a morir, que no podía soportar no tenerte, me daba cuanta que continuaban los días. Viví dos vidas distintas a la vez, dos vidas completamente paralelas, la mía, y la mía sin ti. Una me mataba poco a poco y la otra me permitía darme cuenta que me mataste al marcharte. Viví muriendo y morí estando vivo. Gracias cariño, gracias por haberme convertido en una mujer, gracias por haberme ayudado a entender que la muerte no es algo que podamos elegir, simplemente llega… Y de amor no se muere, simplemente se sufre y tarde o temprano se supera, aunque realmente y por desgracia, nunca se olvida…

Manuel Montalvo

IMG_0132.JPG

Estándar
stories

Ya no tengo nada…

He apuntado en mis lágrimas los besos que no nos dimos, intenté contarlos y no fui capaz de seguir un orden lógico. Me hacías ser tan incoherente que ahora, me siento como una auténtica estúpida, en aquel momento era la imbecil mas feliz del planeta. Me hiciste olvidar el mundo, conseguiste que no me acordara de los sueños, porque te los llevaste, te los llevaste guardados en esa caja que tenía grabadas esas malditas letras que tanto te identificaban; “rencor”. ¿No te das cuenta de lo que te quería? Y encima me haces sentir culpable, creo que has sido el comienzo de un final interminable. Tampoco se si hice bien en quererte por encima de mis secretos, porque no pude ser capaz de ocultarte que te pertenecía. Quiero que me mates de una puta vez diciendo que no me necesitas ¡hazlo ya! Todo lo que me queda son esas cicatrices que dejaron tus palabras y aunque me duela, me recuerdan que un día estuve viva…

Manuel Montalvo

IMG_0130.JPG

Estándar