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Ya es demasiado

Te he esperado de mil maneras; sentado en la barra de un bar solitario, en los abrazos de aquellos que no me importaban, en la mirada inocente de un niño, en la sonrisa radiante de un loco enamorado, detrás de la ilusión que recordaba cuando te tenía, pero no aparecías, no era capaz de reconocerte. Te fuiste y me dejaste vacío, sin esperanzas, sin motivos, sin ganas, y aun así te aguardo como si fueras el final de esta maldita sensación de soledad que no para de gritarme tu nombre. Volvías cada día a decirme que me querías y yo, como un idiota, intentaba reunir tus palabras en mis recuerdos pensando que así vendrías de nuevo a mi lado. No te puedes imaginar la falta que me haces, no sabes la sensación que me recorre cada vez que apareces. Y cuando pongo todo de mi parte para olvidarte, cuando intento soñar que solo fuiste eso, tu recuerdo destroza la capacidad de recuperarme. Deshazte de él, me dicen, pero no se dan cuenta que si lo hago, también tengo que deshacerme de mi vida. Porque llegaste a ser yo, llegaste a ser el corazón que propulsaba mi vida hacia una felicidad inexplicable…

Manuel Montalvo

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Eras una realidad llena de vida

¿Vas a hacer todo lo que te pida? Recuerdo cómo me mirabas cuando te hacia aquella pregunta, recuerdo tus preciosos ojos transparentes más abiertos de lo normal, esperando impaciente que comenzara un juego en el que solo había dos participantes. Al sentir mi tacto temblabas, al notarme cerca te encogías, cuando te hablaba tu mirada engullía mis palabras. Eras una muñeca que la vida me regaló en el momento que más lo necesitaba. Tenia tanto odio, tanta rabia, y tú fuiste la encargada de llevarte esos sentimientos que no paraban de destruirme. Cada vez que te follaba, cada marca que mis manos creaban en tu piel, cada alarido que salía de tu interior al penetrarte, sentía como un pedazo de mi odio se iba con ello. Tú lo aceptabas todo, eras una maldita bayeta que absorbía mis emociones, eras mía. Cuanto más agresivo, mas te gustaba. Mi mirada se clavaba en tus deseos, notaba perfectamente como el miedo de sentir que estaba perdiendo los papeles te hacia mucho mas receptiva, querías todo, me querías a mi, querías mi vida. Lo percibía, a cada envestida, ahogada por esos gemidos tan reales, sabía perfectamente que una vez cruzada la puerta de mi mundo, serias incapaz de volver a ser la misma niña que un día me encontré perdida en un lugar lleno de gente. Y así fue, te convertiste en el maldito depredador que ahora destroza almas sin ser consciente de ello.

Niña, eres esa obra que eclipsa a su creador, lo eres todo.

Manuel Montalvo

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Eres más

Esta vez no voy a hablar de lo bonita que eres, ni de todas tus virtudes, ni mucho menos de lo bien que se te da vivir. Esta vez quiero gritar lo que siento a tu lado, las sensaciones que me regalas cuando estas cerca y sobre todo, lo que me pasa cuando estamos lejos. Porque un día apareciste sin darme cuenta, te fuiste colando en mi vida sin pedir permiso, me acariciaste el corazón sin tener mi consentimiento y me partiste el alma con una simple mirada. Fui tan estúpido, al principio, que intenté resistirme a algo que era inevitable, cada vez que sonreías subías un peldaño más en la escalera de mis malditos miedos. Yo no quería enamorarme, inconscientemente emparejaba esa sensación con dolor, mi mecanismo se activaba de inmediato rechazando cualquier cosa que pudiera hacerme cambiar la maravillosa vida que tenía. Lo que no sabia es que contigo dejaría de ser maravillosa, dejaría de ser feliz, mi vida se convertiría en un sin sentido, los adjetivos perderían fuerza, carecerían de significado, todo perdería la coherencia que intentamos dar a nuestros actos. Me convertiste en un puto loco, en un descerebrado inesperadamente dichoso. Los días no tenían orden, las horas se volvieron distantes y el tiempo dejó de correr, tú manejabas las manillas de mi reloj, haciendo que todo fuera a una velocidad vertiginosa y cuando lo deseabas, lo relentizabas como ese primer beso que me pareció durar un millón de vidas. Eres todo lo que necesito, eres la felicidad que no se puede buscar porque no existe estando solo, eres esa prenda que te quita el frío aun estando desnudo.

Tú, lo Eres todo cariño.

Manuel Montalvo

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Tus mentiras ya no duelen

Te puedo preguntar por aquellas historias que nunca vivimos, reprocharte de algún modo los besos que me faltaron, pedirte explicaciones por aquella mirada sin significado y seguramente y como hacías siempre, sonreirás sin aclararme nada. Ese mundo lo creamos sin darnos cuenta, yo me estaba acostumbrando a sus calles y tú querías dejar de vivir en él todos los putos días. ¿Qué te hice yo para obtener tanto dolor a cambio de una vida entregada a tus necesidades? Me gustaban tantas cosas de tu mirada que ya no pude entender ninguna más. Te reprochaba la manera de comportarte mientras iba perdiendo trozos de ti por el camino. Pero eso si, cada vez que se juntaban nuestros cuerpos se nos olvidaban todos los problemas. El sexo era el único modo de entendernos, la única manera de hacerte sonreír y que te brillaran los ojos. Me pedías y yo te daba todo, tanto que sin darme cuenta, al tiempo, ya no me quedaba nada. ¿No te das cuenta que ya no me afectan tus mentiras? ¿No sientes que me he hecho inmune al dolor que me crea no entenderte? No se por qué, pero he conseguido asimilar que ya no nos queda tiempo, que tengo que aprovecharme de ti antes que te vayas para siempre. Te voy a querer tanto que dejaré a los demás sin recursos para conquistarte. Mientras que seas mía te haré sentir la mujer mas feliz del mundo. Abre bien tu corazón y prepárate para que se llene de alegrías, ahora es mío y mientras sea así, haré con él lo que me de la gana.

Los pocos minutos que me queden a tu lado, los almacenaré para poder administrarlos en mi memoria lo que me queda de vida sin ti.

Manuel Montalvo

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Pasan los días

Pasan los días, intento entender algo que no tiene explicación, tus recuerdos cada vez son más distantes, pero son diarios, me acompañan y siento que me cuidan. Desde que te fuiste me han pasado tantas cosas que no soy capaz de resumirlas, cosas que seguramente a tu lado hubieran sido mucho más felices. Estás, en mi memoria y en cualquier señal que percibo, todo lo que hago seguramente este destinado a un objetivo concreto “si estuvieras aquí”. Lo he pensado tanto, si me vieras ahora, si vieras el cambio que he dado, daría lo que fuera porque estuvieras observándolo con tus propios ojos, aunque soy consciente que desde donde estés, lo estarás viendo. El niño revoltoso, ese que tantos disgustos te daba, se ha convertido en un hombre, en alguien que ve la felicidad en lo que hace. Porqué tú me decías que tenía que ser feliz siempre y mira cómo es la vida, he conseguido serlo cuando ya no te tengo. Un feliz incompleto. Tú me decías que era especial pero nunca llegue a entenderlo, ahora se de lo que me hablabas, ahora se porque tu intuición te decía que lo era. Madre, soy capaz de gritar sin abrir la boca, soy capaz de emocionar sin decir ni una sola palabra y sobre todo, soy capaz de expresar sentimientos que unen a miles de personas teniendo algo en común, mis palabras. Me gustaría que pudieras leerme, me gustaría que te sentaras a mi lado y me ayudaras a corregir los textos que como buen animalito que soy, alguna que otra falta se me escapa. ¿Recuerdas que tú querías que estudiase y yo hacia todo lo contrario? Quizá ahora no lo quieras y como lo siento, estoy terminando la carrera, no se si por labrarme un futuro o por coger el título y subírtelo al cielo para hacerte un poquito más feliz. Antes era todo lo que imagino una madre no quiere y estabas, ahora soy lo que cualquier madre querría y te fuiste. La vida es un cúmulo de casualidades imposibles de entender, cuando necesitas algo no está y cuando no lo necesitas aparece… Quizá el día que ya no te necesite será cuando tenga que morir para que aparezcas de nuevo a mi lado…

Te quiere, siempre, un hijo que ha comprendido lo que es vivir sin algo tan necesario…

Manuel Montalvo Ruiz

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