stories

Me vestí con tu mejor sonrisa

Apareciste sin darme cuenta, de la misma manera que te fuiste. Me pediste fuego y yo desde que te vi, ya me estaba quemando. Te llevaste aquel mechero, ahí comenzaste a robarme cosas poco a poco. Eso fueron sólo tres palabras y a mi me duraron cuatro o cinco vidas. Llegué a necesitar algo que sólo había durado segundos, entonces pensé que no sería buena idea tenerte para siempre, no sería capaz de soportado. Pregunte por ti, intenté averiguar cualquier cosa que me diera alguna pista para poder encontrarnos de nuevo; entonces me dijeron que me olvidase, que eras una mujer imposible, que me ibas a hacer daño, yo decidí ponerme ese día la sonrisa más brillante que tenía en mi armario. La segunda vez fue mucho más duro, yo llevaba mi felicidad a cuestas, pero era imposible subir tu pendiente con tanto peso, tenía que elegir; inevitablemente subí, ahora estaba a tu lado mirando como mi vida se había quedado ahí abajo. Te pregunté “cual era tu nombre” me respondiste que para mí no te llamabas de ninguna manera, no entiendo porqué, pero me pareció el nombre más bonito del mundo. Incauto, volví a abrir la boca, “vas a ser mía” te dije, no obtuve respuesta, me observaste callada. Después me fui a casa y busqué en el diccionario la palabra rechazo, apareció una preciosa foto tuya en la que me mirabas de la misma manera que unos minutos antes. Y demostrando mi valentía, llegó la tercera. Tu llevabas puesto unos ojos transparentes y una seguridad exagerada, a mí, ese día se me había olvidado vestirme con toda mi simpatía. Te agarré fuertemente del brazo y te di la vuelta, tu reacción fue la esperada y yo era dichoso por ello. Me habías dado algo y me moría de miedo al pensar que se terminaría, poco a poco el escozor del guantazo fue desapareciendo. Habías sido mía en tres ocasiones, quizá con eso ya podía seguir viviendo, porque tú sin saberlo, en tan sólo esos segundos que duraron nuestros encuentros, lo fuiste y eres imbécil al no sentirte dichosa de ser capaz que alguien sea un poco más feliz, concediéndole algo tan sencillo… 

Te recordare siempre y se, que algún día terminaras siendo mía.

Manuel Montalvo

Anuncios
Estándar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s