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Me tenias

Cada vez que cerrabas los ojos se apagaba el mundo. Tener la suerte de contemplarte cada mañana me asustaba cada vez más. ¿Qué pasaría si un día no te tuviese? ¿Sería capaz de encontrar otra razón para levantarme? ¿Para ser feliz? Hablábamos de cualquier cosa y tus labios hacían que me perdiese en el infinito de tus palabras. Yo te preguntaba si me querías, y tú sonreías, me hacías tan dichoso con una simple mueca que tendría que vivir mil vidas más para encontrar algo tan increíble. Te llamaba de mil maneras, cualquier esbozo de belleza se convertía en ti, era inevitable relacionar las cosas mas bonitas contigo. 

¿Vas a estar conmigo para siempre?

Entonces volviste a hacer ese guiño que me separaba completamente de la realidad. Tu nombre era princesa y tus ojos el castillo que elegí para vivir el resto de mis días a tu lado. Las caricias quemaban y los besos me dolían, me dabas tanto que no podía llegar a asimilar que un cuerpo tan frágil y delicado pudiera ser a su vez tan poderoso. Me tenias y yo era feliz al darme cuenta…   

Manuel Montalvo

  

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Cartas al cielo, Cosas y Pelo, Personales, Quiero compartir, stories

Video-promo de Cosas y pelo

Aqui podéis ver el video promocional de mi primera novela “cosas y pelo”. 

Realizado por el equipo de NoName y dirigido por un duendecillo increíble, Beatriz Abad. Gracias a todos por hacer mis sueños realidad.

https://youtu.be/x7gksCf58y8

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El brillo

Érase una vez un niño que miraba fijamente el cielo, se pasaba horas y horas con la vista perdida en ese azul intenso que le arropaba. De tanto observarlo, el color de sus ojos varió hasta convertirse en ese mismo tono que tanta curiosidad le causaba. Un día, aquel joven se miró al espejo dándose cuenta que eso que tanto le llamaba la atención, había quedado reflejado en su propia mirada. Asustado, o más bien sorprendido salió corriendo de su casa y levantó la vista cómo hacia habitualmente. ¡Por qué hoy no eres tan azul como siempre! Exclamó al ver que un manto gris le impedía poder reflejar lo que acababa de observar en él mismo. A los segundos, y al mismo tiempo que sus ojos se ponían brillantes una voz lejana le dijo: pequeño, tienes tanta fuerza que me robaste la intensidad. Mi brillo, ahora nos pertenece a ambos.

Un día alguien te mirará con tanta fuerza que podrás notar como sin querer, tu brillo le pertenece…



Manuel Montalvo

  

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Te llevaste todo sin ningún permiso…

Llegaste, eso es. Después te fuiste, no lo hagas más, no vuelvas a aparecer para luego irte, no vengas de nuevo a darle la vuelta a todo lo que yo había creado. Déjame, por favor, hazlo de una puta vez. Deja que siga con esta vida aburrida, déjame seguir con algo que perdió el sentido cuando te fuiste, pero hazlo; no te preocupes, intentaré buscar ese motivo por el cual debo seguir respirando. Por favor, ya no se como pedírtelo para no sentirme como una estúpida más, ya no se como hablarte para que consigas entenderme. 

Haces tanto daño sin querer, que la palabra final pierde su sentido. No eres capaz de ponerlo, no eres capaz de cerrar los ojos y permitirme de una vez no volver a fijarme en ellos. Hazlo, no quiero verlos jamás ¿no te das cuenta el daño que me hacen? Recuerdo esas mañanas en las que no podía levantarme de la cama porque mirarte era lo que mas necesitaba del mundo. Como dormías a mi lado, el sonido de tu respiración viajando por unos sueños que solo nos pertenecían a nosotros. Eso era bonito, eso era realmente bonito. Nunca pensé que eso mismo podría herirme hasta este punto, no sabia que esa cara de felicidad que observaba a mi lado iba a ser la culpable de tantas lagrimas y este desorden imposible de controlar.  Entiende que ya no tengo nada, pero es que no lo quiero, no, no lo quiero. Donde esta ese amor que tanto me decía, donde esta ese sentimiento que me hacia ser inmensamente feliz. Te llevaste un montón de cosas de casa sin darte cuenta que metiste también en esas cajas mi felicidad. Me la quitaste y no tuviste la delicadeza de pedirme permiso para hacerlo… Simplemente la cogiste… 

Manuel Montalvo

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