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Cómo 

¿Cómo se puede seguir queriendo cuando tú te quedaste con mis ganas? 
¿Cómo se puede volver a mirar si tu corazón me robó la vista? 
¿Cómo se puede aprender de la vida si tú eras el manual que me enseñaba cómo hacerlo? 
En un acto suicida decidí seguir adelante. Sabía que no me llevarías a ningún lugar feliz pero tu magnetismo pudo contra mi autoestima. Ese día la gente dejó de moverse, las calles se callaron de repente y todos, absolutamente todos no pudimos hacer otra cosa que observarte. Llevabas unos zapatos de tacón y una falda pegada hasta las rodillas. Una sonrisa de un color indefinible y la misma fuerza que un corazón enamorado. Caminabas, si es que eso que vi se puede llamar así. Transmitías tanto que unos segundos se convirtieron en miles de vidas sin sentido. En ese momento supe que no quería nada, que no necesitaba nada, que no podía seguir sino me acercaba a ti y te pedía que murieras a mi lado. Si, lo sé, suena a loco pero en tan sólo unos cuantos pasos me di cuenta que una mujer es suficiente para cambiar de color el mundo. ¿Morir? Exacto. Porque lo más cerca que estaré de la muerte fue ese instante que pronunciaste tu nombre. Mi corazón se paró y dejé durante unos segundos de vivir cómo todos los seres humanos…  

Manuel Montalvo

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Boxeador abatido

Entonces se acabó todo, el combate terminó dándote ganadora en el último asalto de la vida. Aguanté como pude todos tus golpes, esquivé realidades que no podían dejar de ser más evidentes y luché con el corazón aún dejando un pedazo de mi alma en cada asalto. Mi coraje no fue necesario para retenerte a mi lado, ahora lo único que tengo son millones de dudas de por qué, de por qué a mí, de por qué tuviste que ponerte un día enfrente mía. Siempre me considere valiente, con el miedo justo para poder seguir caminado erguido y vienes tú, me dejas arrodillado sin decirme una sola palabra y conviertes mi alegría en un completo sin sentido. He aguantado millones de impactos, mi cuerpo se ha ido acostumbrando a recibir todo tipo de castigo físico y una mirada, sin tocarme, ha conseguido que no pueda levantarme. La necesidad que me creaste aumenta a un ritmo tan vertiginoso que no soy capaz de continuar por ese sendero sin perder la vida al intentarlo, aún así prefiero morir de mil maneras que vivir lo que me queda sin el impacto de tus caricias. 
Gané mil peleas pero perdí contra mi oponente más duro, el amor…

Manuel Montalvo
  

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Tiempo

Qué curioso. Quieres que nos demos un tiempo. ¿Cuánto? ¿Cómo podemos medirlo? ¿Con lagrimas derramadas? ¿Con abrazos que necesité esos días que no paraba de pensarte? ¿Con canciones que me parten el alma cada vez que las escucho? ¿Con caricias que se van convirtiendo en recuerdos de un recuerdo? 
Cómo una frase puede hacer tanto daño. Tienes, o debes de ser sincero. Ese tiempo que reclamas es la bifurcación de un camino que recorríamos juntos. Unas palabras que se convierten en tu camino. Sólo. Y lo más doloroso es que me has hecho sentir que ya no te hago falta. Qué cuando te miro sólo veo unos ojos desconocidos y qué cuando te toco hace demasiado frío. 

Pues ahí lo tienes cariño. Tu tiempo. Nuestros tiempo. Porque desde que escuché aquella frase dejé de sentir que el tiempo corría. Dejé de vivir en ese mismo instante… Te perdí para siempre con una frase que fue el principio de una triste mentira. 
Manuel Montalvo
  

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Un puto regalo…

Y si me enseñaste a odiarlo todo, ¿por qué no hiciste algo para que no doliera? Mira lo que has conseguido, no soy capaz de levantarme, y estoy de pie, e intento seguir pero no, es imposible, ando hacia atrás y en mis ojos sólo existe el pasado. ¿Qué capricho tan curioso el tuyo? Ahora te has cansado y ya no lo quieres ¿verdad?, que gracia. Sin tener en cuenta que las personas no son regalos, los cuales te hacen ilusión cuando los recibes pero poco a poco se van perdiendo en el olvido. Y entonces es cuando dejan de existir las estaciones, ya no hace ni frío ni calor, ya no hace nada, ni siquiera tú, todo se apaga, se vuelve incierto, se cierran los sentimientos y dejas de vivir. Poco a poco te vas muriendo sin entenderlo, porque esa noche era más oscura y tus palabras hicieron que lloviera en alguna parte. Y sólo me queda seguir soñando, ese es el único momento que consigo vivir a tu lado y ser feliz, y sonrío, ¡y vuelo! Y entonces me doy cuenta que no quiero despertar y que quiero vivir toda la maldita vida ¡soñando!.
Manuel Montalvo

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Te dejé ir

No he podido evitarlo, sí, te he espiado. Necesitaba tenerte cerca aunque fuera a través de una maldita pantalla luminosa. Me gustaría poder describir lo que he sentido mientras lo hacía, pero me resulta realmente difícil. Creo que me pone triste el hecho de que ya no seamos, de que ya no seamos “nada”. Fuiste un trozo de mi alma y parece mentira lo que duele cada vez que me doy cuenta que me falta esa parte. Cada foto tuya, cada momento que he visto de tu nueva vida me lleva inconscientemente a cuando éramos y a la cantidad de cosas que no hicimos y que nunca haremos. Y sonrío, pero sonrío con los ojos llorosos. No se si porque me lastima haber terminado de esta manera, o porque eras un pedazo de la alegría que me caracterizaba. Pienso, y llego a una conclusión: cada persona que dejamos en nuestro camino se queda con un trozo de nuestro corazón, poco a poco vamos perdiendo partes hasta que un día, sin querer, deja de latir. Y de verdad, creo que tú has cogido un pedazo más grande del qué te correspondía. Sí, lo hiciste, porque me duele, porque ni siquiera consigo que al verte de nuevo, se reanime y vuelva a bombear haciéndome sentir otra vez vivo. ¿Por qué te dejé de necesitar tan pronto? Ahora que estas lejos no entiendo como permití que te escaparas, pero quizá si te volviera a tener, dejaría de necesitarte de nuevo…  

Manuel Montalvo

  

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Cosas y Pelo, stories

Eso que todos deseamos

¿Por qué no te empiezas a valorar de una puta vez? ¿No te das cuenta que eres demasiado para estar sufriendo? Imagina que no te duele, imagina que eres feliz y luego hazlo realidad. No soporto ver cómo tu sombra llora, duele. ¿Sabes que dejó de seguirte hace tiempo? Sí, sí. Tu sombra se ha olvidado de ti. Pero ¿sabes por qué? Porque es la única que se da cuenta que estas viviendo una vida que sólo te pertenece a ti, porque ella es la única que se atreve a alejarse de un día que dura unos pocos minutos. ¿Donde está aquella mujer que iluminaba los rincones más oscuros? Abre los ojos, por favor. Deja de intentar recuperar algo que ya se perdió en el olvido. Porque ese hombre que te hacía temblar sólo con tenerlo cerca se montó en un tren que no llevaba a ninguna de tus caricias. Y si crees que él era todo, y si piensas que no encontraras algo parecido, mírate a un maldito espejo porque seguramente lo que vas a ver reflejado en el, será mucho más interesante que aquello que te hizo perder el miedo a la tristeza. Eres (no eras) la maldita felicidad que todos desearíamos llevar de la mano. 

Manuel Montalvo  

 

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Cartas al cielo, Cosas y Pelo, stories

Dias que no pasan

Un año más. A veces intento no pensarlo. Sigo haciéndome la maldita pregunta casi cada día; ¿y si estuvieras? En realidad no se si me duele, en realidad creo que no se nada. Lo único que me queda claro de todo esto es que no te olvido. Quizá los recuerdos cada vez sean mas borrosos, instantes de los que día a día voy perdiendo detalle, pero lo importante, lo esencial, sigue destrozando mi recuerdo constantemente. 

Hoy es un día más, no debería tener nada de especial, incluso creo que te debería tener presente en la misma medida que todos los demás. Pero inevitablemente, la sociedad en la que nos encontramos me recuerda y manda señales de que no te tengo con demasiada agresividad como para poder obviarlos. Hoy es nuestro día, el día de la madre. Aquel en el que imagino todos los que la tengan cerca no lo tomaran como algo tan especial, porque somos tan estupidos que tenemos que perder las cosas para aprender a darles el valor que en realidad tienen. Los que tengáis esa suerte, apretarlas fuerte, mirarlas sinceramente, hacerlo por todos aquellos que un día las perdimos. Porque una vida sin ellas te aleja mucho de una vida realmente feliz. Aprovecharos de cada instante que tengáis junto a esos pequeños duendes que nos cuidan y nos observan en la soledad de todas las preocupaciones que las causamos. 

Ayer para rematar, volví a leer nuestro libro. En realidad no me pongo triste al hacerlo, soy consciente de lo orgullosa que te haría esto que hemos creado y es imposible tomármelo como algo dañino. Pero si que escarba un poco en un corazón que poco a poco va perdiendo capas protectoras. Al leerlo, al volver a vivir de nuevo todas esas cartas me he sentido como ese niño que se hace miles de preguntas, por qué yo todavía las tengo. A mis treinta y cuatro años intento imaginar como será ese sitio en el que vives, como será tu día a día, cuáles serán los motivos por los que sonríes. Si, a mi edad me peleo obsesivamente con el hecho de que hayas desaparecido para siempre. ¿Será una de esas nubes la casa en la que vives? Me gustaría ser un niño para siempre y poder crearme una película imaginaria de tu vida en algún lugar maravilloso. 
Feliz día de la madre, mama.
     

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