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El sol y la luna

¿Qué pasaría si se enamoran el sol y la luna? ¿Se abrasaría la luna al acercarse o se apagaría el sol cuando la tuviera cerca?
Cuentan que una niña, al atardecer y al amanecer miraba constantemente el cielo. La joven era sin duda un ángel en miniatura. Su belleza, ciertos días, era capaz de anular el brillo del sol y por la noche, a veces, dejaba a la luna completamente callada. Nadie entendía porqué aquélla preciosa criatura, en esos momentos del día no paraba de mirar hacia arriba, inmóvil y con una enorme sonrisa pintada en la cara. Los demás niños pensaban que estaba loca, todos la observaban y cuchicheaban cuando pasaban a su lado. A ella le daba completamente igual, parecía que nada ni nadie le importaba más que mantener sus enormes ojos fijados en el infinito. En los días en los que el sol brillaba con pasión, aquella muñequita se llenaba de vida y parecía recargarse con su luz. 

Una tarde decidí acercarme a ella, la curiosidad me pudo. 
¡Hola! (Me senté a su lado) ¿Por qué siempre miras el cielo? 
Necesitaba saber el porqué de aquella extraña situación. Daba igual que lloviera, que hiciera frío, la pequeña no perdía de vista algo que parecía solo entender ella.

Para mi sorpresa y al escuchar mis palabras fijó sus enormes ojos grises en mí. Parecía haberse llevado toda la intensidad y el brillo del cielo, cegaba. 
¿Sabes una cosa? Sé que un día, el sol se fijará en la luna y no se esconderá. Y se enamoraran, porque no creo que haya nada más bonito que ella. ¡Por nada del mundo quiero perderme ese momento! 
Entonces entendí que quizá el sol no brillaría con tanta fuerza si no tuviera una luna esperándole… 

Manuel Montalvo 

 

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Piensa, por favor

Te has enamorado de mi sonrisa, de mis virtudes, de unos ojos que brillan gracias a tu reflejo pero ¿y el día qué no tenga ganas de reír? ¿Y el día qué me despierte con los ojos grises? Quizá esto, el principio, sea demasiado bonito para ser real. Tus palabras entran directas a mi corazón cómo un puñal afilado. Tus “te quieros” son prematuros y es posible que vengan provocados por la emoción incontrolable del momento. Pero, ¿en realidad me puedes querer en tan poco tiempo? ¿Puedes olvidar tu vida para querer vivir la mía? A lo mejor soy demasiado duro juzgándonos tan pronto, pero permíteme decirte que mi corazón está lleno de heridas y quizá una más, lo destruiría para siempre. Sólo quiero que recapacites, que intentes ponerte en mi lugar y pienses en ese día que al despertarte, veas mi verdadero yo; ese que se levanta con el pelo revuelto y con los ojos casi cerrados. Ese que gruñe cuando escucha el sonido del despertador y ese que te regañará cuando dejes sus cosas en sitios distintos a donde el acostumbra a dejarlas. Sólo te pido eso cariño, piensa antes de decir te quiero porque quizá luego sea demasiado tarde, es posible que ya me hayas herido y no sea capaz de recuperarme… 

Manuel Montalvo 

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Entre tú y yo

Sí me encontraste en la calle ¿Por qué quieres cambiarme? ¿Te enamoraste de algo que ya no quieres? ¿O es que no me quisiste nunca? No entiendo mucho, o nada, o un cielo que ya no es azul. No se qué pasa, ni entre nosotros ni entre las tardes en las que sólo nos mirábamos. No, no lo sé. Ya no quieres aquel chico libre que te hacía reír al despertarte, ni a ese que te cambió la vida llenándola de vivos colores. Y ahora pretendes que sea algo que no imagino, algo que se despierta solo y se acuesta con tu cielo a oscuras. Intentas dominar lo imposible, quieres encarcelar un alma salvaje y eso, debe de ser siempre libre, se muere, me matas. Y quieres apagar el brillo de mis ojos, y llevarme de la mano tras tus deseos, ¡Y hacerme un infeliz con alguien al lado! Qué triste Cariño, ¿Qué nos está pasando? O mejor dicho, ¿Qué demonios quieres que sea? Quizá debas recuperar días pasados y observarte, quizá debas quitar la maldita sabana que tapa tu espejo. Porque ya no te ves hace demasiado tiempo y has tenido el gran fallo de olvidar cómo se sonríe. No quieras también robarme la mía…   

Manuel Montalvo

  

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Absurdamente feliz

¿Y qué es eso? ¿Cómo se llama? Qué absurdo y bonito es enamorarse. Qué maravilloso e ingenuo es querer. Tendremos mil oportunidades de sentir, lo llamaremos como nosotros queramos pero siempre con esa música de fondo que terminará confundiendo las palabras. Indeciso a veces pero completamente entregado. Y al contactar con ese estado por fin terminaremos los poemas y después perderemos la vida leyéndolos, o más bien escondiéndolos tras nuestras bocas.
Les necesitamos y no responden, les pedimos una explicación pero no la saben y un día van y nos lo rompen, deja de latir, y nos morimos. Luego salimos a la calle, felizmente muertos, cómo aquella estación por la que ya no pasan ni trenes ni recuerdos y nos damos cuenta qué ya no hay nada, qué sólo queda el contraste de lo que un día fuimos y lo que una tarde soñamos. 

Así no hay manera de ser feliz, me dijo la pared después de haberme chocado con ella innumerables veces… 

Manuel Montalvo   

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