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Serás 

Escúchame:  

Sé que me querrás tanto que no lo entenderás, tanto que tendremos que comenzar a vivir de nuevo. No necesitarás más caricias de nadie, no soportarás otra piel que no sea la mía y ni si quiera podrás asimilar que hay algo más allá de nuestros suspiros. Cariño, no te asustes.  Deja que tus ilusiones se fundan con las mías. No te alejes, no quiero hacerte daño, solo feliz. Piensa que será todo tan distinto que tendremos que aprender a mirar las estrellas y no te atrevas a imaginar que esto solo será un sueño. Serás mi testaruda, y utilizaré esa cabeza dura para meterme dentro de ella y que no encuentres manera de sacarme. Entenderás que vivir es algo más bonito de lo que hasta ahora hayas podido experimentar, y me querrás aun teniendo mil impedimentos. Rezarás aunque no creas en dios y buscaras en cada rincón un pedacito de mí. 

Me bastó una sola noche para recibir tus señales, me hizo falta solo una caricia para darme cuenta que no íbamos a poder vivir el uno sin el otro, y aunque en determinadas ocasiones nos hagamos daño, nos querremos soportando ese dolor que dos personas se causan sin querer. 

Serás mi tentación, mi alegría y no dudaré un segundo en decir que te quiero cuando me apetezca. Ya no existirán días oscuros, todo a partir de ahora se convertirá en luz a nuestro paso. Tus ojos azules serán ese lugar en el que siempre quise vivir y tus caricias la cama que busco desesperadamente. Ayúdame a dormir de nuevo cariño, y metete en mis sueños sin que nadie te de permiso. Tengo tantas ganas de que suceda, que mi sonrisa se adelanta a los propios acontecimientos. Gracias a ti, parece que se quedará perpetua. 
He sonreído de mil maneras pero la única vez que me sentí feliz de verdad, fue aquella que supe que eras mía. 

Manuel Montalvo
Instagram:@manuelmontalvoruiz
Próximo miércoles pondré toda mi “Alma” en la sala Kapital (Madrid) a las 21:00 horas. Será un día inolvidable, estás invitad@ a compartir ese día conmigo. 

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Mejor feliz

-¿Os ha pasado alguna vez que vuestro cerebro hable distinto lenguaje que el corazón? 
-¿Habéis necesitado algo que sabéis a ciencia cierta que no es bueno para vosotros?
Inevitablemente, muchas veces, los latidos de nuestro corazón son más poderosos que las órdenes que manda nuestro cerebro. Sin poder evitarlo, nos aventuramos a viajar por un callejón sabiendo que al final habrá un enorme muro de cemento. Y no sólo vamos por él, sino que apretamos el acelerador viajando a una velocidad que hará de nuestro impacto una terrible tragedia. Intentamos ver una película en la cual traspasamos esa enorme y sólida pared a la que nos dirigimos sin remedio. Pero en el fondo, sabemos que no es así, que no hay manera de hacerlo y que si continuamos, si no frenamos, moriremos. Entonces es cuando escuchas al corazón como te dice que prefiere morir haciendo lo que él quiere, que seguir viviendo pensando en que hubiera pasado y en que quizá ese muro no era tan duro como aparentaba. Claro, y como seres humanos que somos, nos estrellamos sin temor alguno. Y morimos. Pero ese trayecto hasta que chocamos es realmente increíble y lleno de excitantes sensaciones. La adrenalina se convierte en el combustible necesario para continuar. 

Pero, ¿prefieres ser feliz aun sabiendo que no haces lo correcto? O por el contrario, ¿debemos dejar a un lado nuestros deseos y seguir lo que nuestro cerebro nos dicta? Terrible y peligrosa decisión. 

Un día alguien me dijo que no debía tener miedo a morir. Que era de lo único que nadie se libra. La verdad es que no entendía bien el mensaje porque en realidad todos tenemos miedo a eso, pero lo cierto es que cuando consigues asimilar que un día te tocará, empiezas a disfrutar con más intensidad la vida. 

Estrellaros todas las veces que podáis, es mejor morir con el corazón feliz que seguir viviendo con él lleno de tristeza.   

Manuel Montalvo
Instagram:@manuelmontalvoruiz

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Se querían 

Hoy, comiendo, tenía una pareja de señores frente a mí. Se querían. Sí, lo que leéis. “Se querían de verdad”. La señora miraba al hombre como si no hubiera nada más. Le ayudaba a limpiarse con su propia servilleta y le riñó porque no terminó de comerse la comida. En realidad no sé que sentí al ver algo así. Por un lado me pareció la declaración de amor más bonita y sincera de este mundo, pero por otro me puse triste al pensar en que nos estamos convirtiendo. ¿Creéis que cuando nuestros nietos tengan nuestra edad podrán deleitarse con algo como lo que he visto hoy? ¿Seremos capaces de hacernos viejos al lado de alguien? Es triste incluso preguntárselo. 
Hoy, desechamos relaciones como si fueran algo que ya no nos sirve. Somos incapaces de aguantar la más mínima discusión, rápidamente pensamos en pasar página y buscar algo que creemos será mejor. ¿Y si eso era lo mejor que encontraremos jamás?. 

Nos fijamos en un envoltorio que es un mero adorno. Cosas materiales que pierden el valor más rápido que nuestros propios sentimientos, pero aún así lo hacemos. Nos creemos más si vamos en un coche bonito, si vestimos unos harapos con nombre propio o si tenemos una nómina con más cifras de lo que en realidad vale nuestra alma. Hemos olvidado lo que valen las personas, ahora sólo importa lo que valen sus componentes. 

Y yo no soy quien para dar consejos morales a nadie porque seguramente debería ser el primero en hacerme miles de preguntas, pero no podemos dejar a nuestras generaciones venideras sin ver algo tan bonito como lo que me ha acompañado durante la comida. “Quererse por encima de cualquier cosa”

Manuel Montalvo 
Instagram:@manuelmontalvoruiz
¡¡¡¡¡¡Día 30 ya!!!!!!! Presentación de mi nuevo libro “Alma”

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Castillo 

Me he comprado un castillo, de esos que salen en las películas de principes y princesas. En él quiero guardarte para que nadie se de cuenta que existes. Me da tanto miedo perderte que sólo encuentro una manera para no hacerlo, encerrar tu alma. La tienes tan bonita que enamorarás a todos los que tropiecen con ella. Realmente no sé como hacer para retenerte a mi lado para siempre. Porque se que eres un ser libre, lo noté el primer día que nuestros labios se conocieron. Creo que mi amor no será suficiente, tú necesitas conocerlo todo, sentir cada instante y saborear el mundo entero. Yo te lo daría, pero quizá el mío se quede corto para tantas inquietudes. Porque lo cierto es que eres igual de grande que él, tienes un universo entre las manos. 
Tus ojos miran de una manera distinta, parece que donde se posan, se guardan lo que más les interesa. Eres un maravilloso duende de cuento. Irreal en ocasiones pero demasiado presente en otras. Cuando me tocas me dejas completamente inerte, me absorbes, te apoderas de mi capacidad de reacción. En una sola frase; me aprisionas los sentidos. Pero soy feliz de poder tenerte, aunque sepa que nuestra historia será caduca. Aún así me siento orgulloso de haber participado en tu proyecto, en tu vida. 
Quiéreme mientras tanto que yo me encargo del resto. 

Manuel Montalvo
Instagram:@manuelmontalvoruiz 

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Felicidad. Tristeza.

El otro día me preguntaron en una entrevista que por qué no tenía novia, estaba casado o enamorado al menos. Resulta una pregunta bastante curiosa. Después de meditarlo unos segundos y que la locutora me analizase mientras pensaba la respuesta, decidí contestarle con sinceridad y sin irme por las ramas: 

cuando eres feliz… cuando aprendes a ser feliz contigo mismo es muy difícil dejar que entre nada de fuera. Es mucho más difícil enamorarse. 
Ella pensó también su respuesta y de repente noté como sus ojos se pusieron vidriosos. (Era una mujer sencilla pero bastante bonita) 
me parece muy triste esa respuesta (me contestó) 
Y si te pones a pensarlo realmente, sí lo es. Pero es el juego que nos ha tocado vivir. El amor, en algún momento de su recorrido nos deja situaciones amargas, tristes, dolorosas. Pero no por eso debemos cerrarnos a él. 

Inmediatamente y al ver su reacción, contesté.
Para que exista la felicidad, debe existir la tristeza.  
Entonces le cambio la mirada y sin entenderlo, sus ojos se iluminaron como una maldita estrella fugaz. 
Eso es muy bonito, Manuel. Eso es realmente bonito. (Me dijo) 
Para poder ser felices, en algún momento nos hemos tenido que sentir tristes, sino no lo sabríamos distinguir, ni apreciar. La felicidad es un estado de ánimo, una manera de afrontar la vida. Si nuestro corazón un día no se sintió aprisionado, dolido, desolado, no podría haber seguido creciendo. No por ser felices, por pensar que tenemos una vida plena debemos cerrar nuestras ventanas. Hasta el hogar más maravilloso olería a cerrado y se estropearía su esencia si de vez en cuando no dejásemos entrar un poco de aire… 

Manuel Montalvo 
Instagram:@manuelmontalvoruiz 

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Cuentos de vida

Hoy os quiero contar un cuento, cambio mis relatos por algo que me hace tanta ilusión que se me hace un nudo en la garganta al leerlo. Desde siempre los cuentos han sido parte de mis sueños y este fue uno de ellos. Ahora me veo capaz de transformarlo y redactarlo a mi manera, espero que os guste y sobre todo, os haga pensar. Feliz día. 

Esta es la historia de Nicolás Shuderlend, reconocido escultor mitad alemán y mitad judío. Poseía una hermosa familia compuesta por; Erika, su mujer y Bryan, hijo del matrimonio con tan sólo cuatro años de edad. Las frías calles de Berlín los acogían en su seno haciendo que el patriarca desarrollase una creatividad especial. Por aquellas fechas, el famoso artista, preparaba con toda la ilusión del mundo lo que iba a ser la exposición más esperada de toda su carrera. La semana de antes, quitándose incluso horas de sueño y reduciendo su vida familiar, vivió única y exclusivamente para llevar a cabo todos los preparativos de dicho evento. Esto le iba a catapultar al estrellato artístico y le reafirmaría como autor, consolidando su posición social. Un día antes del esperado acontecimiento, en aquel precioso lugar que él mismo había decorado con sus propias obras, su mujer e hijo decidieron hacerle una visita ya que prácticamente no habían podido disfrutar del calor que les brindaba el padre de aquella unida familia. Erika maravillada ante tanta belleza creada por el que era su esposo, le pidió que hiciera de guía y le mostrará la realidad de cada una de sus obras. Mientras tanto Bryan, inocente y juguetón, correteaba por los cuartos adyacentes simulando con su propio cuerpo un antiguo caza alemán. El escultor, maravillado por sus propias creaciones, daba vida a cada una de ellas ante la atenta mirada de su amada esposa. 
Bryan, ¿dónde estás? Deja de jugar y ven aquí con papá y mamá.      
La mujer después de haber estado absorbida y fascinada por la ilusión que desprendía aquel hombre al hablar de sus creaciones, decidió ir en busca de su hijo. Buscando entre los recovecos de dicha galería, por fin le encontró. El chico estaba quieto, cabizbajo y apoyado contra una pared. 
¿Qué te pasa hijo? 
Al terminar aquella pregunta, pudo observar el motivo del estado en el que se encontraba el niño. La mujer sin poder evitarlo comenzó a llorar al ver gran parte de la vida de su marido echa añicos, esparcida a pedazos por el suelo de aquella sala. El crió, como niño que era, jugando debió romper sin querer algunas de las obras de aquel escultor Alemán. Al escuchar a su mujer llorando, Nicolás fue en su encuentro. 
Nicolás, por favor, es sólo un niño no…
Antes que pudiera terminar la frase, el escultor envuelto por una ira desmedida, comenzó a golpear al joven en los brazos y en las manos sin ningún tipo de contemplación, olvidándose por completo de que el que tenía allí presente era su hijo. La madre no paraba de llorar al ver tan terrible escena. 
¡Por favor! Nicolás déjale ya, le vas a matar. 
Tirándose encima de él, intentando defender a aquel pobre niño, consiguió con toda la rabia que puede llegar a desarrollar una madre detener aquella barbarie.

El crió quedo tendido en el suelo, inconsciente, con innumerables heridas provocadas por una furia totalmente descontrolada. La madre lloraba desconsolada agarrando fuertemente entre sus brazos al que era su primogénito. El llanto de la mujer dolía sólo con escucharlo. Nicolás, después de recuperar la coherencia, no daba crédito a lo que ahora veían sus ojos. La gravedad de aquella agresión fue tal, que tuvieron que hospitalizar al pobre niño.
A los pocos días, una llamada de la mujer sobresaltó a Nicolas pidiéndole con urgencia que fuera corriendo al hospital. Las heridas se habían complicado y sin poder remediarlo, los médicos tuvieron que amputar las manos del pobre niño.

El padre, totalmente desconsolado, llorando como si le fuera la vida en ello, entró en la habitación donde se encontraba su hijo postrado en una pequeña cama. Al ver a su papá entrar, una enorme sonrisa se dibujó en el rostro de aquel niño. 
¡Hola Papi!, ya aprendí la lección, te prometo que nunca más volveré a romper tus juguetes, pero por favor, devuélveme mis manitas. 
Aquel hombre, no pudo aguantar tan terrible escena, salió de aquella habitación y sin que nadie pudiera evitarlo, se suicidó…
Cuidad de lo que realmente queréis, porque lo material no es tan importante como la felicidad de los que nos quieren… Las cosas se pueden arreglar o sustituir, los sentimientos no. 

Manuel Montalvo 

Instagram:@manuelmontalvoruiz 

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