Cosas y Pelo, stories

El olor, principio de una vida.

¿A caso os habéis parado a sentir el olor real de alguien?
Muchas veces, pasamos por alto cosas que son realmente importantes. Nos fijamos instintivamente en la apariencia sin saber exactamente que es lo que esconde cada uno.

No quiero parecer hipócrita. Evidentemente el exterior es lo primero que percibimos. Es mucho más sencillo atraer a alguien si nuestro envoltorio es apetecible para los demás. Pero, ¿y si lo que hay dentro no nos gusta?.

Nos limitamos a decir frases como “qué buena está” o similares, nublándose nuestra vista como si fuéramos autenticas aves de rapiña. Entonces es cuando nos acercamos, y con el arte y capacidad de conquista que tenemos, desplegamos nuestro gran plumaje e intentamos llevarnos a nuestra presa a la cueva. Lo intento analizar (en primer lugar conmigo) y me resulta realmente fascinante, cómo podemos desarrollar todo nuestro potencial y sacar la mejor versión de nosotros mismos cuando hay algo que nos interesa.

Y me pregunto yo, ¿por qué no intentamos exteriorizar esa gran faceta constantemente? imagino que así, todos daríamos mucho más de si. 

Pero bueno, a lo que iba. Cuando tenemos enfrente a ese ser que nos atrae, ¿nos conformamos solamente con que sus curvas sean las que la sociedad establece como acertadas? Que curioso, parece ser que sí. 

El olor de alguien, algo tan sencillo como eso, puede decirnos tanto de esa persona que quizá nos de miedo descubrirlo. Acercarse, mirarle a los ojos y ver algo que su exterior nunca nos podría mostrar. Cómo su aroma varía cuando estamos más cerca de lo que las normas dictan como correcto. Sentir como alguien tiembla al percibir el sonido de nuestra voz al chocar fuertemente contra su boca. La primera vez que dos pieles desconocidas se sienten. El murmullo que se crea cuando nuestra respiración se acelera al notar que hay algo que no podemos controlar. Ese instante en el que no tienes claro si te corresponderán o te mandaran a paseo. Los nervios por descubrir a que sabrán sus gemidos. Si al agarrarle con fuerza puedes robarle un suspiro. Todo eso y mucho más, que como animales que somos, pasamos por alto.

Tenemos tanto que dar que no nos podemos limitar a lo que nuestros ojos ven. Tenemos/debemos que detenernos en cosas infinitamente más simples y sencillas. Si somos capaces de descubrir como el olor de alguien cambia por nuestra presencia, entonces podremos decir que estamos aprovechando la vida. En definitiva, viviendo.

Manuel Montalvo
Instagram:@manuelmontalvoruiz 

Anuncios
Estándar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s