Cosas y Pelo, stories

Sueños con nombre

Un día, te despiertas y te das cuenta que tus sueños tienen nombre y apellidos.
Te escribo porque no me atrevo a decírtelo en persona. O porque las palabras al final siempre se terminan perdiendo. No tengo una explicación coherente para que lo puedas llegar a entender o, más bien, para explicar lo que me pasa cuando te veo. La verdad es que no entiendo nada. Desde que apareciste, perdí la capacidad de asimilar el tiempo; cerca parece que vuela y lejos se vuelve interminable. 

Anulas mis palabras. Conviertes los silencios en eco. Resuenas muy dentro como una tormenta salvaje. Te has colado sigilosa dentro de un corazón lleno de capas, adueñándote de todos mis pensamientos. Veo tu reflejo constantemente. Eres esa primavera que he esperado impaciente después de haber vivido toda una vida en invierno. Has hecho conmigo lo que hacen las estaciones con el tiempo; me has cambiado, me has alborotado la existencia. 

Y deja de mirarme así de bonito que voy a perder lo poco que me queda. Mi cordura se la llevó tu sonrisa. 
Instagram: @manuelmontalvoruiz

  

 

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Hoy soy del mundo

Quizá, este sea el ultimo post que escriba haciendo una crítica, o dando mi opinión, sobre algo que sucede en el mundo pero siento que lo necesito. Esta es un blog para leer cosas que sentimos; amor, desamor, felicidad, dolor… Y no voy a permitir que eso cambie de ninguna manera. 
Hace bastantes días, escribí un texto con relación a lo sucedido en París. Posiblemente, ha sido uno de los que más repercusión y alcance ha tenido desde que escribo. Pero, ese no era el fin. Recibí cientos de mensajes, muchos empatizando con mis palabras y otros tantos criticándome y dándome un punto de vista distinto al que expuse. Nunca pretendí faltar el respeto a nadie y, menos aún, a una religión en concreto. El Islam no asesina a nadie, ni en su sagrado libro se habla de la muerte como un medio para conseguir según qué cosas (os recomiendo que lo leáis y así podréis juzgar vosotros mismos).

Yo escribo sobre nosotros. Sobre lo que se siente al intentar comprender algo que nos supera. Ese día me vestí de parisino y lo grité con fuerza, pero no por eso quiero decir que las demás muertes no tengan la misma importancia. No aproveché, en ningún momento, esa situación para unirme a un pensamiento común. Hoy, en la soledad y habiendo pasado cierto tiempo, siento exactamente lo mismo y me mantengo firme en mis palabras. 

¿En qué momento hemos dejado de querernos? 

Ese día nos matamos en París pero, hoy, seguramente en cualquier otra parte del mundo. 

Estamos conviviendo en el mismo lugar, somos capaces de mirarnos a los ojos pero no entendemos que hay tras ellos. Lloramos la pérdida de gente que no conocemos. Salimos a la calle en protesta de unos atentados que realizan un grupo de personas que son igual que nosotros; tienen dos ojos, una nariz, una boca y, quizá, un corazón (aunque en esto último tenga mis dudas). Nos hacemos sufrir los unos a los otros por una ideología que se supone es la correcta y a la que hay que seguir hasta la muerte; nuestra o de nuestros paisanos. 

Es realmente triste. Pero no podemos pretender que todos piensen igual. Gracias a eso, el mundo es multicultural. La mezcla es la clave del descubrimiento. Si sólo hubiera un punto de vista, si solamente escuchásemos las palabras de uno, viviríamos bajo la realidad de alguien en concreto. Tú tienes tu propia opinión y, acertada o no, es tuya. 

No pido que se entienda a la gente que utiliza el terrorismo como medio pero, sería bonito, que no se utilizase el mismo arma que usan ellos para combatirlos, porque los daños colaterales son evidentes; se asesinan miles de corazones al día. Ellos matan; nosotros matamos. ¿Hasta que no quedemos ninguno? Pero, ¿cómo pelear contra una ideología? Difícil decisión tienen los que se suponen que mandan. 

Señores, esto no es terrorismo, esto es una maldita guerra. Cuando alguien ataca y esa agresión es correspondía, sólo existe una palabra para definirlo.
Hoy no soy de París, ni de Siria , ni de Afganistán, ni de Sudán, ni de Ucrania. No, hoy soy de Madrid pero mis palabras son del mundo entero.

Manuel Montalvo 
Instagram: @manuelmontalvoruiz

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Aquí sentado

Me siento a esperarte. En el mismo banco y a la misma hora. En ese mismo parque donde nos dijimos tanto. Allí donde las hojas no caían cuando debían. Te busco siempre, pero aquí, más aún. Quizá todo esto sea tuyo, mucho más que mío. Porque los árboles terminaron llamándose como tú querías y el viento tarareaba la misma canción que nuestros corazones. Porque hacía frío cuando tú estabas lejos y calor cuando me mirabas fijamente. 

Es increíble que me vuelva a sentar aquí y parezca que nunca te fuiste. Que los recuerdos se conviertan en presente y que mis lágrimas no terminen en ninguna parte. Es increíble que vivas muy dentro de mí. Que te lleve constantemente y no me peses. Es una locura y quizá penséis que estoy loco, pero es así. Tan real como que sangro cuando te pienso y se me termina la ilusión cuando dejó de hacerlo. 

Y aquí sigo sentado. Intentando revivirte y vivirte sin que te hayas muerto. Sin que te hayas terminado. Sin que algún día te marchases.

Sentado en el sitio donde me hiciste volar sin ser un pájaro… 

Manuel Montalvo
Instagram: @manuelmontalvoruiz

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