Cartas al cielo, Cosas y Pelo, Personales, Quiero compartir, stories, Uncategorized, vida, vivir, love, live, life, jorge bucay, cuentos, stories

El poder de un te quiero.

Disponible ya en todos los puntos de venta habituales (El Corte Ingles, la Casa del Libro, Fnac…) espero que os guste. 

Anuncios
Estándar
Cartas al cielo, Cosas y Pelo, Personales, stories

Se querían 

Hoy, comiendo, tenía una pareja de señores frente a mí. Se querían. Sí, lo que leéis. “Se querían de verdad”. La señora miraba al hombre como si no hubiera nada más. Le ayudaba a limpiarse con su propia servilleta y le riñó porque no terminó de comerse la comida. En realidad no sé que sentí al ver algo así. Por un lado me pareció la declaración de amor más bonita y sincera de este mundo, pero por otro me puse triste al pensar en que nos estamos convirtiendo. ¿Creéis que cuando nuestros nietos tengan nuestra edad podrán deleitarse con algo como lo que he visto hoy? ¿Seremos capaces de hacernos viejos al lado de alguien? Es triste incluso preguntárselo. 
Hoy, desechamos relaciones como si fueran algo que ya no nos sirve. Somos incapaces de aguantar la más mínima discusión, rápidamente pensamos en pasar página y buscar algo que creemos será mejor. ¿Y si eso era lo mejor que encontraremos jamás?. 

Nos fijamos en un envoltorio que es un mero adorno. Cosas materiales que pierden el valor más rápido que nuestros propios sentimientos, pero aún así lo hacemos. Nos creemos más si vamos en un coche bonito, si vestimos unos harapos con nombre propio o si tenemos una nómina con más cifras de lo que en realidad vale nuestra alma. Hemos olvidado lo que valen las personas, ahora sólo importa lo que valen sus componentes. 

Y yo no soy quien para dar consejos morales a nadie porque seguramente debería ser el primero en hacerme miles de preguntas, pero no podemos dejar a nuestras generaciones venideras sin ver algo tan bonito como lo que me ha acompañado durante la comida. “Quererse por encima de cualquier cosa”

Manuel Montalvo 
Instagram:@manuelmontalvoruiz
¡¡¡¡¡¡Día 30 ya!!!!!!! Presentación de mi nuevo libro “Alma”

Estándar
Cartas al cielo, Cosas y Pelo, Personales, Quiero compartir, stories

Felicidad. Tristeza.

El otro día me preguntaron en una entrevista que por qué no tenía novia, estaba casado o enamorado al menos. Resulta una pregunta bastante curiosa. Después de meditarlo unos segundos y que la locutora me analizase mientras pensaba la respuesta, decidí contestarle con sinceridad y sin irme por las ramas: 

cuando eres feliz… cuando aprendes a ser feliz contigo mismo es muy difícil dejar que entre nada de fuera. Es mucho más difícil enamorarse. 
Ella pensó también su respuesta y de repente noté como sus ojos se pusieron vidriosos. (Era una mujer sencilla pero bastante bonita) 
me parece muy triste esa respuesta (me contestó) 
Y si te pones a pensarlo realmente, sí lo es. Pero es el juego que nos ha tocado vivir. El amor, en algún momento de su recorrido nos deja situaciones amargas, tristes, dolorosas. Pero no por eso debemos cerrarnos a él. 

Inmediatamente y al ver su reacción, contesté.
Para que exista la felicidad, debe existir la tristeza.  
Entonces le cambio la mirada y sin entenderlo, sus ojos se iluminaron como una maldita estrella fugaz. 
Eso es muy bonito, Manuel. Eso es realmente bonito. (Me dijo) 
Para poder ser felices, en algún momento nos hemos tenido que sentir tristes, sino no lo sabríamos distinguir, ni apreciar. La felicidad es un estado de ánimo, una manera de afrontar la vida. Si nuestro corazón un día no se sintió aprisionado, dolido, desolado, no podría haber seguido creciendo. No por ser felices, por pensar que tenemos una vida plena debemos cerrar nuestras ventanas. Hasta el hogar más maravilloso olería a cerrado y se estropearía su esencia si de vez en cuando no dejásemos entrar un poco de aire… 

Manuel Montalvo 
Instagram:@manuelmontalvoruiz 

Estándar
Cartas al cielo, stories

Estan muy cerca

¿Sigues ahí? No te has ido, ¿verdad?. Creo que hay veces que te necesito y no estás, pero en el fondo hay algo que me dice que siempre me acompañas. ¿Ves todo? Imagino que sí. Porque no hay un minuto que no te sienta a lo lejos. Y seguro que estas pendiente, cómo cuando era pequeño y corrías tras de mí intentando que no me pasara nada. Inconscientemente noto que sigues haciéndolo, pero desde otro lugar que no soy capaz de entender. Entonces es cuando empiezo a comprender que estás, ahora veo la realidad de algo que tanto daño me hizo durante un momento de mi vida. Puede que sea una locura verlo desde este prisma, pero tu partida no fue más que algo que tarde o temprano tenía que suceder, algo a lo que todos estamos expuestos. Un suceso que me ha hecho entender que hay que VIVIR. Porque quizá hoy sea el último día que podamos sentir cómo lloran las estrellas. Y las miro, y brillan, y me hacen sonreír porque antes era incapaz de ver más allá de problemas que en el fondo no son más que situaciones que van y vienen. Eso es, situaciones. No existe algo malo que dure para siempre, las heridas terminan curándose o simplemente, dejan de doler y se convierten en cicatrices. Hay tantas historias que pueden ser nuestras que no podemos perder el tiempo viviendo sólo una. Nuestro lugar no es únicamente ese que nos hace sentir cómodos, detrás de algunos muros pueden encontrarse paisajes que quizá nos lleven a una felicidad más intensa. 
Vivid…  

Manuel Montalvo

Instagram: @manuelmontalvoruiz

Estándar
Cartas al cielo, Cosas y Pelo, stories

Dias que no pasan

Un año más. A veces intento no pensarlo. Sigo haciéndome la maldita pregunta casi cada día; ¿y si estuvieras? En realidad no se si me duele, en realidad creo que no se nada. Lo único que me queda claro de todo esto es que no te olvido. Quizá los recuerdos cada vez sean mas borrosos, instantes de los que día a día voy perdiendo detalle, pero lo importante, lo esencial, sigue destrozando mi recuerdo constantemente. 

Hoy es un día más, no debería tener nada de especial, incluso creo que te debería tener presente en la misma medida que todos los demás. Pero inevitablemente, la sociedad en la que nos encontramos me recuerda y manda señales de que no te tengo con demasiada agresividad como para poder obviarlos. Hoy es nuestro día, el día de la madre. Aquel en el que imagino todos los que la tengan cerca no lo tomaran como algo tan especial, porque somos tan estupidos que tenemos que perder las cosas para aprender a darles el valor que en realidad tienen. Los que tengáis esa suerte, apretarlas fuerte, mirarlas sinceramente, hacerlo por todos aquellos que un día las perdimos. Porque una vida sin ellas te aleja mucho de una vida realmente feliz. Aprovecharos de cada instante que tengáis junto a esos pequeños duendes que nos cuidan y nos observan en la soledad de todas las preocupaciones que las causamos. 

Ayer para rematar, volví a leer nuestro libro. En realidad no me pongo triste al hacerlo, soy consciente de lo orgullosa que te haría esto que hemos creado y es imposible tomármelo como algo dañino. Pero si que escarba un poco en un corazón que poco a poco va perdiendo capas protectoras. Al leerlo, al volver a vivir de nuevo todas esas cartas me he sentido como ese niño que se hace miles de preguntas, por qué yo todavía las tengo. A mis treinta y cuatro años intento imaginar como será ese sitio en el que vives, como será tu día a día, cuáles serán los motivos por los que sonríes. Si, a mi edad me peleo obsesivamente con el hecho de que hayas desaparecido para siempre. ¿Será una de esas nubes la casa en la que vives? Me gustaría ser un niño para siempre y poder crearme una película imaginaria de tu vida en algún lugar maravilloso. 
Feliz día de la madre, mama.
     

Estándar