Cosas y Pelo, stories

Yo era una chica normal

¡Ya está aquí! Mi séptima historia. Mi séptimo sueño cumplido. Espero que os guste. Quizá este sea uno de los libros que más me ha costado escribir. Os aseguro que Zoa os va a enamorar. Hay veces que tenemos que leer las cosas para intentar cambiarlas. Ojalá esto sea mucho más que un libro…

“Yo, un día, y aunque os parezca increíble después de leer esta historia, también fui una chica normal…”

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CON SOLO SER TU, YA ME TENÍAS

No podía creer lo que veía, mis ojos se habían estropeado o es que tu brillo los cegó inutilizandolos por completo. Al observar como caminabas, me di cuenta que nunca había visto a nadie andar de verdad. Llenabas de seguridad mi razón a cada paso que dabas. Era imposible que alguien tuviera un comportamiento tan especial, tímida pero a la vez impactante. Tus ojos se posaban en las cosas y parecía que te apropiabas de ellas, o por lo menos, eso sentí cuando me miraste. Era tuyo, irremediablemente tuyo, pero tu todavía no eras consciente. Los pocos segundos que nuestros ojos chocaban, sentía un verde sincero atravesar todas mis emociones. Pensé que no podía ser cierto que haya tanto reunido en un mismo ser, pensé que no podía haber algo que se hubiera creado con una perfección tan irreal. Y en ese momento nos presentaron, alguien dijo tu nombre y yo no fui capaz ni de procesarlo. Tenías tan fuerte agarrados mis sentidos, que sin querer dejaron de funcionar con normalidad. Comencé a sudar, a ponerme nervioso y para mi desgracia llego tu olor como una salvaje tempestad. Arrasó por completo el jardín de mi vida y dejo una explanada completamente vacía. Tu eras la encargada de volver a reconstruirla, tu eras la que ahora debía volver a llenar de colorido aquel campo cubierto de esperanza. Y al sonreír me di cuenta que mi existencia, antes de conocerte, había sido en blanco y negro. Con aquella sencilla mueca, alegraste mis días hasta tal punto que pude notar como mi felicidad me llevaba agarrado fuertemente de la mano. Vas a ser mía, te dije después de haber cruzado varias palabras. Tu, me miraste sorprendía. Ahora después de veinte años a tu lado, siento que aquellas palabras se han hecho realidad. Sólo puedo dar las gracias por que un día cruzaste ante mí y la vida no fue capaz de separarnos.

Mía…

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Belleza solitaria

Todos se dieron cuenta, hasta tu misma, hasta la primavera quería llegar antes para poder compartir su vida con la tuya. Un día vi al universo esconderse tras una esquina, para no tropezarse con algo mucho más grande que el mismo. Las hojas se caían a tu paso y tu no entendías nada. Después el sol te dijo que te miraras a un espejo, pero no a cualquiera, porque realmente reflejar una belleza tan exagerada, no sería fácil. Recuerdo con claridad ese primer día, lo recuerdo con tanta intensidad que no puedo evitar cerrar mis párpados para que no se escape nada de ti. Te tenía frente a mi, rebuscando entre tu cabello, haciendo de un gesto como el peinarte, una verdadera obra de arte. Alisabas tu pelo con tus propios dedos, simulando un magnífico y sencillo cepillo. Luego llego el contacto con tus ojos, fue tal, que no creo que nadie pudiera aguantar tu mirada más de unos segundos. El gris intenso se colaba por los míos, impactado directamente contra mi cerebro, o no, más bien contra el centro de mi corazón. No sabía si había dejado de latir, o es que la fuerza con la que me miraste me sirvió de anestesia ante cualquier reacción que pudiera llegar a tener. Cuando conseguí despertar de aquel embrujo, me fije en el contorno de tus facciones, en como un ser podía haber sido cincelado con tanta delicadeza, con una perfección que daba miedo sentir, no fuera que se desvaneciera tras un simple suspiro. Luego tu cuerpo, delgado, recubierto por una piel transparente, del mismo color que las avellanas, cuidada y perfectamente tersa, a simple vista. Cuanto en una sola misma persona, cuanto en un mismo lugar, cuanto en una simple mirada.
No pude evitar decírtelo, no pude contenerme ante algo que quizá nunca volviese a ver… ” un día te darás cuenta que haces tanto daño, que ya es demasiado tarde” 20140804-155834-57514375.jpg

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