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Cuando no esperas nada, sucede todo.

¡¡¡Por fin!!! Por fin os puedo contar que ya tenemos fecha de publicación 💥 ¡¡¡Día 1 de julio!!!
Esta es mi octava historia. Mi octavo libro. Es muy complicado expresar lo que se siente cuando estás a punto de publicar. Y también es muy complicado manejar los nervios que sientes a pocos días de que lo podáis leer.
Es extraño… pero me sigue haciendo la misma ilusión que el primero. Han pasado siete años desde aquel primer libro. Han pasado siete años en los que los sueños se han ido haciendo realidad casi sin darme cuenta. Me siento realmente afortunado de todo lo que me ha sucedido. Tanto por el trabajo hecho como por la aceptación que, gracias a vosotros, han tenido mis novelas.
“Cuando no esperas nada, sucede todo”. Un título que define muchos aspectos de nuestra vida. Una frase que engloba una historia escrita desde el corazón.
El proceso de creación de esta locura ha sido muy difícil. Pero también muy bonito. Me he enamorado de los personajes. Incluso, alguna vez, los he odiado. Pero, sobre todo, lo he disfrutado muchísimo. Espero que vosotros lo disfrutéis tanto como yo.
Ojalá que este se convierta en uno de esos libros que recordéis con una sonrisa. Una de esas historias que, dentro de muchos años, os venga a la cabeza porque os hizo sentir mientras leíais.
Os mando a todos un abrazo enorme. Ojalá empiece a recibir pronto vuestras críticas y opiniones. Aunque no os lo creáis, eso es un trampolín que me ayuda a saltar un poco más alto. GRACIAS 💛
Por cierto ¿Qué os parece la portada? A mí creo que es la que más me gusta de las que tengo 🤔😊

CuandoNoEsperasNadaSucedeTodo

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Cartas al cielo, Cosas y Pelo, Personales, stories

Volveremos…

Dentro de un tiempo (espero que no mucho) todo esto solo será un horrible recuerdo. Algunos lo pasaremos recluidos en casa, con el único problema que supone estar encerrados (que no es poco). Pero muchos habrán perdido gente muy importante y querida. Es realmente triste…
Todos, estos días, hemos tenido muchísimo tiempo para pensar. Os aseguro que yo, que vivo solo, he pasado por muchas etapas. Desde querer aprovechar ese tiempo para hacer todo lo que no puedes en estado normal. Hasta una apatía absoluta después de leer las noticias y que el sentimiento de los afectados directos se te contagie con tanta virulencia como el maldito bicho.
Estoy seguro que esto nos cambiará. Y que, por mucho tiempo que pase, no olvidaremos esa época en la que echamos de menos demasiado fuerte.
Llevamos tres meses (más o menos) pero creo que es suficiente para darnos cuenta de muchas cosas:
Los abrazos son necesarios.
Las personas que quieres, aunque creas que están de manera innata, hay que cuidarlas.
La mayoría de nuestros problemas no son tan graves como pensamos (solo se tiene que presenta una situación como la que estamos viviendo para confirmar esa suposición).
La solidaridad sirve para curar casi todo.
Hay muchos superhéroes por ahí sueltos que no llevan disfraz.
Y que con el amor puede con todo.

¡ABRAZO FUERTE!

ManuelMontalvo

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Cuando no esperas nada…

Hoy publicaba mi octavo libro. Hoy, quince de abril, volvía a cumplir un sueño más.
Es complicado describir lo que sientes cuando tienes que posponer algo así.
Llevamos más de un mes sin salir de casa. Viviendo una de las peores situaciones a las que jamás hubiésemos imaginado que nos tendríamos que enfrentar. No hay un solo día que no reciba una llamada, o un mensaje, para decirme que algún conocido ha perdido a un ser querido, o que se encuentra muy grave debido al maldito virus. Por suerte, mi circulo más cercano se encuentra bien (dentro de lo que significa esta situación).
Durante todos estos días he intentado no pensar demasiado. Me he limitado a escribir, a hacer deporte (como buenamente he podido), a leer todos los libros que tenía pendientes, a hablar con muchas personas que, aun estando cerca, las he sentido muy lejos y a hacer lo posible por obviar toda la información que me llega de fuera.
Es imposible pensar con claridad cuando te encuentras ante una realidad de esta magnitud. Pero, el tiempo, ese que tanto echábamos de menos cuando teníamos una vida normal, me ha servido para darle sentido a muchas cosas que antes carecían de importancia. No sé si por suerte, o por desgracia, ahora tenemos ese tiempo que tantas veces hemos anhelado.
Esto quizá nos sirva para apreciar cosas que antes las veíamos como algo normal. Quizá nos sirva para entender que la felicidad es tan efímera como el frágil llanto de alguien que vive con más miedo que ganas.
No sé si esto cambiará nuestra forma de vivir. Ni siquiera soy consciente de qué escenario nos encontraremos cuando nos abran la puerta de casa. Lo que sí tengo claro es que voy a querer más. A vivir más. Y a abrazar con más ganas.
Hoy iba a ser un día especial (cada vez que publico un libro lo es). Anoche seguramente no habría podido dormir de los nervios y hubiese pasado las horas pensando en qué os parecerá la novela cuando la leáis.
Su titulo “Cuando no esperas nada… sucede todo” quizá hoy tenga más sentido que el día que lo elegí. Porque hoy, sin esperare nada, deseo que suceda todo. Espero que esto se arregle de una maldita vez. Espero que los familiares de todas esas víctimas consigan superar algún día el dolor que deben estar sintiendo. Espero que sigamos valorando a todas esas personas que salen a la calle a ayudarnos (porque sin ellos la tragedia sería infinita). Pero, sobre todo, espero que esto nos sirva de lección y no un motivo para generar más distancia, y más odio.
Hoy iba a ser un día especial. Y lo ha sido. Espero que muy pronto ese libro os haga sentir tanto como a mí cuando lo escribí.

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Cosas y Pelo, stories

Educación ante todo.

Y lo a gusto que te quedas… eso sí, siempre con mucha educación 😬☺️

Instagram: @ManuelMontalvoRuiz

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Magia

Creo que todos hemos pasado por ese momento. Aquella primera cita en la que, cuando llegaba la hora de dejarla en casa, te entraban esos nervios en el estómago porque no sabías cómo despedirte. Una situación incomoda pero exageradamente bonita.

Aquella primera cita en la que dos cuerpos que se gritaban, comenzaron a descubrirse. La primera vez que la viste reír . El primer suspiro. Aquella mirada de reojo. Esa conversación mientras cenabais y que recordarás para siempre.

Qué bonito fue. Y qué inocentes éramos…

¿Recordáis aquel momento? Sería bonito revivirlo… etiquetad a esa persona que os tuvo frente a un espejo, unas cuantas horas☺️, intentando decidir qué poneros para esa primera vez…

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El corazón también se rompe.

Y cuando intento bailar de nuevo y me muevo demasiado, también…

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Yo era una chica normal

¡Ya está aquí! Mi séptima historia. Mi séptimo sueño cumplido. Espero que os guste. Quizá este sea uno de los libros que más me ha costado escribir. Os aseguro que Zoa os va a enamorar. Hay veces que tenemos que leer las cosas para intentar cambiarlas. Ojalá esto sea mucho más que un libro…

“Yo, un día, y aunque os parezca increíble después de leer esta historia, también fui una chica normal…”

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Voy a ser…

Esta foto (que por cierto, no sé de quién es) es un bonito resumen de el último libro que he escrito. Porque la gran lucha de la protagonista es algo muy sencillo: ser la mujer que le de la gana ser.

Nunca había escrito desde el prisma de una chica. Han sido un montón de emociones preciosas pero muy encontradas. Meterme tanto en el papel me ha ayudado a ver muchos aspectos que antes desconocía. He leído a grandes escritoras para intentar aprender algo de su manera de expresarse. Y creo que he sabido representar, más o menos, lo que sentís vosotras a diario.

En breve os presentaré a Zoa. Para mí una auténtica heroína que va a cambiar la visión de los que leáis la historia. Ella, en un momento del libro, dice: – Espero que mi sacrificio sirva para que las cosas cambien.

Y ojalá que así sea.

#YoEraUnaChicaNormal

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A tu lado todo era más sencillo

Apagamos las mañanas y nos quedamos más tiempo en la cama. Tu me decías que me querías mientras hacías remolinos con mi pelo, y yo pensaba en las cosas que me quedaban por vivir contigo. Aprendimos a hacer el amor despacio mientras escuchábamos la música de nuestros corazones. Era todo tan perfecto, que no podía evitar preguntarte que día era, porque estando a tu lado la semana dejo de tener siete días y esos mismo, ya no duraban veinticuatro horas. Olías dulce y cuando follábamos sabías salada, hasta eso me enseñaste, empezaba a reconocer estando contigo que me gustaban más cosas de las que imaginaba. Cuando te ibas al trabajo cambiaba la almohada de sitio, cogía la tuya para poder tenerte aunque ya no estuvieras, y cuando me despertaba, tenía un mensaje diciendo que me echabas en falta, me hacías sonreír estando a cuarenta minutos. En el trabajo empecé a ser más creativo, empecé a tener más ganas por hacer cualquier cosa, hasta que me llamo mi jefe y me dijo que estaba despedido, tiene cojones, debe ser que no le sentaba bien verme todo el día alegre, dibujando corazones y escribiendo mensajes en un aparato que se convirtió en una parte más de mi mano. Al recoger todas las cosas para marcharme, seguía sonriendo. Mi compañero me pregunto que porque narices me reía si me acababan de echar, lo único que me salió fue pronunciar tu nombre. Cuando lo decía, la vida se volvía más sencilla y los colores se llamaban de otra manera. Quizá aquello me puso tan contento porque iba a poder estar más contigo, y aún no siendo así, tendría más tiempo para pensarte. Joder, me había enamorado y nadie me había explicado como mierdas se hace eso, nada más llegar se lo pregunté a tus ojos y ahí, fui capaz de entenderlo todo.

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Un maldito recuerdo…

Me acabo de dar cuenta que ya no te tengo, después de rechazarme de mil maneras, en este último beso, se que ya no hay forma de recuperarte. Recuerdo instantes de tu partida, como miraba durante horas un móvil que sólo sonaba en mi interior, esperando un mensaje que en realidad no quería que llegase nunca. Quizá tenía tanto miedo por recibirlo, que eso fue lo que hizo que nunca existiera, al igual que tu, porque en el fondo se, que tu nunca exististe. He buscado tu número entre las facturas del teléfono, no se si para llamarte o para ver algo tuyo escrito en un papel. Hay momentos que parece que esto ya no duele, y otros en los que me separa completamente de la vida. Intentó aprender a caminar yo sola, pero ni eso has dejado que conserve, tropiezo una y mil veces con mis propias lágrimas. Te lo has llevado todo, mis ganas, mi alegría, mi inocencia y lo que más me duele, tu propia vida. Porque la felicidad se llamaba igual que tu y ahora ya no se como escribirlo. Intento ser fuerte y no llorar, pero esa no será la solución para volver a tenerte cerca, si alguien me dijera que dejando de hacerlo volverías, te prometo que mis ojos se secarían para siempre. Miro inconscientemente tu última conexión y me torturo imaginándote haciendo cualquier cosa de tu día día, soy tan imbécil que creo que harás lo mismo que cuando te pertenecía. Ahora tu vida será otra, sin mí, sin aquello por lo que se supone que tanto luchamos, pero como en todas las peleas, uno pierde y el otro bastante más. Si algún día decides escribirme, por favor, haz que sea lo más dulce posible, no estoy preparada para volver a sentirte de nuevo y mucho menos diciéndome que yo era especial o alguna mierda similar. Termina de matarme de una vez, no alargues un sufrimiento que terminará siendo un maravilloso recuerdo.
Porque eso es lo que tu y yo somos, un maldito recuerdo.

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