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Cuando no esperas nada…

Hoy publicaba mi octavo libro. Hoy, quince de abril, volvía a cumplir un sueño más.
Es complicado describir lo que sientes cuando tienes que posponer algo así.
Llevamos más de un mes sin salir de casa. Viviendo una de las peores situaciones a las que jamás hubiésemos imaginado que nos tendríamos que enfrentar. No hay un solo día que no reciba una llamada, o un mensaje, para decirme que algún conocido ha perdido a un ser querido, o que se encuentra muy grave debido al maldito virus. Por suerte, mi circulo más cercano se encuentra bien (dentro de lo que significa esta situación).
Durante todos estos días he intentado no pensar demasiado. Me he limitado a escribir, a hacer deporte (como buenamente he podido), a leer todos los libros que tenía pendientes, a hablar con muchas personas que, aun estando cerca, las he sentido muy lejos y a hacer lo posible por obviar toda la información que me llega de fuera.
Es imposible pensar con claridad cuando te encuentras ante una realidad de esta magnitud. Pero, el tiempo, ese que tanto echábamos de menos cuando teníamos una vida normal, me ha servido para darle sentido a muchas cosas que antes carecían de importancia. No sé si por suerte, o por desgracia, ahora tenemos ese tiempo que tantas veces hemos anhelado.
Esto quizá nos sirva para apreciar cosas que antes las veíamos como algo normal. Quizá nos sirva para entender que la felicidad es tan efímera como el frágil llanto de alguien que vive con más miedo que ganas.
No sé si esto cambiará nuestra forma de vivir. Ni siquiera soy consciente de qué escenario nos encontraremos cuando nos abran la puerta de casa. Lo que sí tengo claro es que voy a querer más. A vivir más. Y a abrazar con más ganas.
Hoy iba a ser un día especial (cada vez que publico un libro lo es). Anoche seguramente no habría podido dormir de los nervios y hubiese pasado las horas pensando en qué os parecerá la novela cuando la leáis.
Su titulo “Cuando no esperas nada… sucede todo” quizá hoy tenga más sentido que el día que lo elegí. Porque hoy, sin esperare nada, deseo que suceda todo. Espero que esto se arregle de una maldita vez. Espero que los familiares de todas esas víctimas consigan superar algún día el dolor que deben estar sintiendo. Espero que sigamos valorando a todas esas personas que salen a la calle a ayudarnos (porque sin ellos la tragedia sería infinita). Pero, sobre todo, espero que esto nos sirva de lección y no un motivo para generar más distancia, y más odio.
Hoy iba a ser un día especial. Y lo ha sido. Espero que muy pronto ese libro os haga sentir tanto como a mí cuando lo escribí.

CuandoNoEsperasNadaSucedeTodo

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Cosas y Pelo, stories

Educación ante todo.

Y lo a gusto que te quedas… eso sí, siempre con mucha educación 😬☺️

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Magia

Creo que todos hemos pasado por ese momento. Aquella primera cita en la que, cuando llegaba la hora de dejarla en casa, te entraban esos nervios en el estómago porque no sabías cómo despedirte. Una situación incomoda pero exageradamente bonita.

Aquella primera cita en la que dos cuerpos que se gritaban, comenzaron a descubrirse. La primera vez que la viste reír . El primer suspiro. Aquella mirada de reojo. Esa conversación mientras cenabais y que recordarás para siempre.

Qué bonito fue. Y qué inocentes éramos…

¿Recordáis aquel momento? Sería bonito revivirlo… etiquetad a esa persona que os tuvo frente a un espejo, unas cuantas horas☺️, intentando decidir qué poneros para esa primera vez…

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Gracias

Esto me recuerda que hace unos años no me afeitaba, no sabía sonreír en las fotos 😬, me habían regalado una máquina de escribir y no tenía ni puta idea de que, algún día, iba a tener siete libros publicados 😬🤦🏽‍♂️

Os aseguro que jamás pensé que leería mi nombre en la portada de una novela. Ni si quiera que iba a tener la capacidad de escribir tres o cuatro palabras seguidas con cierta coherencia.

Hoy me levanté con varios comentarios del último libro “Yo era una chica normal” (Todos son preciosos, no sabéis la suerte que tengo de teneros) Y, aunque no lo creáis, son un gran empujón para seguir. Pero, en concreto, uno de ellos estuvo a punto de hacer que se me saltasen las lagrimas. En resumen, decía que se había sentido muy identificada con la protagonista y que, ojalá, algún día no se tengan que escribir historias como esa. Porque eso querrá decir que nos hemos empezado a querer mejor. Me daba las gracias por darle voz a todas esas personas que, de una manera u otra, se han sentido agredidas. Y que las heridas del corazón no se curan del todo…

Y yo solo puedo responder dando las gracias. Dando las gracias infinitas porque me llenáis de vida. Os aseguro que gritaré todo lo alto que sé (mediante mis historias). Y ojalá que algún día, como leí en ese comentario, solo tenga motivos para escribir cosas con final feliz 💛

Instagram: @ManuelMontalvoRuiz

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Yo era una chica normal

¡Ya está aquí! Mi séptima historia. Mi séptimo sueño cumplido. Espero que os guste. Quizá este sea uno de los libros que más me ha costado escribir. Os aseguro que Zoa os va a enamorar. Hay veces que tenemos que leer las cosas para intentar cambiarlas. Ojalá esto sea mucho más que un libro…

“Yo, un día, y aunque os parezca increíble después de leer esta historia, también fui una chica normal…”

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CON SOLO SER TU, YA ME TENÍAS

No podía creer lo que veía, mis ojos se habían estropeado o es que tu brillo los cegó inutilizandolos por completo. Al observar como caminabas, me di cuenta que nunca había visto a nadie andar de verdad. Llenabas de seguridad mi razón a cada paso que dabas. Era imposible que alguien tuviera un comportamiento tan especial, tímida pero a la vez impactante. Tus ojos se posaban en las cosas y parecía que te apropiabas de ellas, o por lo menos, eso sentí cuando me miraste. Era tuyo, irremediablemente tuyo, pero tu todavía no eras consciente. Los pocos segundos que nuestros ojos chocaban, sentía un verde sincero atravesar todas mis emociones. Pensé que no podía ser cierto que haya tanto reunido en un mismo ser, pensé que no podía haber algo que se hubiera creado con una perfección tan irreal. Y en ese momento nos presentaron, alguien dijo tu nombre y yo no fui capaz ni de procesarlo. Tenías tan fuerte agarrados mis sentidos, que sin querer dejaron de funcionar con normalidad. Comencé a sudar, a ponerme nervioso y para mi desgracia llego tu olor como una salvaje tempestad. Arrasó por completo el jardín de mi vida y dejo una explanada completamente vacía. Tu eras la encargada de volver a reconstruirla, tu eras la que ahora debía volver a llenar de colorido aquel campo cubierto de esperanza. Y al sonreír me di cuenta que mi existencia, antes de conocerte, había sido en blanco y negro. Con aquella sencilla mueca, alegraste mis días hasta tal punto que pude notar como mi felicidad me llevaba agarrado fuertemente de la mano. Vas a ser mía, te dije después de haber cruzado varias palabras. Tu, me miraste sorprendía. Ahora después de veinte años a tu lado, siento que aquellas palabras se han hecho realidad. Sólo puedo dar las gracias por que un día cruzaste ante mí y la vida no fue capaz de separarnos.

Mía…

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Manos atadas por nada

Te até las manos, tus muñecas apresadas por la nada. No te diste cuenta, en el fondo no sólo tenía tus extremidades, si no tu alma, no sólo tenía tu cuerpo, si no tu coherencia. Perdida en una inevitable destrucción, llevada hasta el más allá sin un camino de retorno, sin un billete de vuelta hacia una cordura, que dejaste escapar desde el primer día que nos sentimos. Luego me pediste que querías ser mía, y yo lo único que pretendía era no hacerte daño. Imposible, porque ya lo eras, imposible, porque ya te habías abandonado a mis juegos. Y ahí comenzaron, y con ello tus lágrimas, tu dolor, tu inestabilidad, tu perdición. No sabías que mi oscuridad, había apagado tus días soleados, tu sonrisa había pasado a ser algo desconocido para dos vidas que ya sólo querían morir pegados. Te abandonaste a mis peticiones, sin importarte cual sería el final, porque confiabas en mí, y no debiste hacerlo. En realidad, no sólo quería jugar y tu lo sabias, y lo peor de todo, es que te daba igual, me mirabas pidiéndome explicaciones y yo te respondía acariciando tu pelo rizado. “Tranquila, cariño, no te haría nada que realmente no necesitarás” pero que necesitabas, ni tu, ni yo, ni nadie lo sabía. Porque había mucho mas que una historia de amor, era una manera inevitable de que dos cuerpos nunca más se pudieran separar, aún acabando irremediablemente en la locura más sórdida y destructiva. Después de follar, o de hacer el amor, quien sabe, me miraste temblando y tus ojos no pudieron seguir observándome. Te habías abandonado entre mis sueños, entre mis deseos…

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