Por suerte… sí.

Por suerte, sí 🙃
Quizá es una cualidad. O quizá se debe a que tengo un imán (no lo tengo muy claro). Pero, por suerte, siempre se han cruzado en mi camino personas muy especiales (aunque también hay que tener la virtud de reconocerlas🤔). No sabría si definirlas como locas. Ni tan siquiera como raras. Porque ¿quiénes son los que establecen ese baremo?
Lo que está claro es que no han pasado inadvertidas. Hay veces que al recordarlas, se me escapa una sonrisa. Y eso, os aseguro que es muy bonito. Porque una de las mejores virtudes del ser humano es dejar rastro en los demás.
He aprendido a querer gracias a ellas. A vivir. A ver la parte bonita de las relaciones. Y aunque, a veces, no tuvimos la misma perspectiva, en aquellas discusiones también aprendí a entender que no existe solo una verdad.
Ojalá que la vida se siga portando igual de bien conmigo. Que me siga poniendo en el trayecto a gente que me haga sentir muy fuerte. Porque ¿sabéis una cosa? Cuando alguien te ilusiona, las estrellas no están tan lejos…

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